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domingo, enero 20, 2008

[AP] La arquitectura soñada de De Chirico


La arquitectura soñada de De Chirico

Dicen que la arquitectura es musica congelada, que se debate entre la materia y la fisica. Que tiene una escala del CUERPO y su traba es la construccion de ese acto. Sin embargo siempre he pensado que la elaboracion de un posible proyecto nace desde otras razones. El mirar como una abeja va viajando y choca con una ventana dejando una marca sobre el cristal transparente que finalmente por el escupo de una senor que iba pasando tendio a extender mas tragicamente la muerte de la abeja. Relato barato para comentar que no siempre la arquitectura se basa en la arquitectura, comentario mas que obvio, pero las formas de establcer las principales lecturas sobre las estrategias proyectuales estan fuera de la arquitectura, a lo mejor por que la arquitectura se establce como relacion y desde el espacio del otro, como lo decia Foucault "interpelandolo" la arquitectura es una heterotopia de espacios y tiempo, sin embargo creo que la arquitectura es una base epistemica de nuestra experiencia sobre la cual se inscriben y se registran no solo lo vago de la cultura sino lo propio de nuestras formas de hacer, lo diario de lo imaginario. Ese espacio es desde donde la obra de DE CHIRICO, se abre para mi.

Puede ser que sus espacios metafisicos sean un relato de nuestra contemporaneidad podrian decir, o que finalmente esa metafisica elabora una atemporalidad de los cuadros, son muchas hipotesis sin embargo creo que lo que DETONA finalmente DE CHIRICO, es la practica tectonica de nuestra mirada y de nuestro orpoio conocimiento, el QUEBRA y REARMA sobre la perspectiva simbolica de nuestra tectonicidad un tipo de accion que se desvanece con intentar pensar un espacio similar, apela finalmente a nuestros archivos a especies de espacios reducidos en los mismos detalles de cada elemento, de cada recuerdo propio



leido en el PAIS.COM
VICENTE JARQUE
19/01/2008


Una exposición en el IVAM recorre a través de sesenta piezas la metafísica del artista italiano, con sus maniquíes estatuarios y su deseo de resaltar la frialdad de la existencia

El caso de Giorgio de Chirico es uno de los más curiosos de la historia del arte", escribía Robert Hughes en 1982, al comienzo de su crítica de la exposición que había organizado William Rubin en el MOMA con el fin de "estabilizar y dar sentido a la reputación" del italiano, un tanto maltrecha, al parecer, debido a la proliferación de copias y versiones posteriores de las obras con las que se dio a conocer durante el periodo más estrictamente metafísico, culminado hacia 1918 o 1920. De hecho, Hughes podría resultar un tanto injusto calificando esas variaciones -a veces demasiado poco variadas- de "autofalsificaciones". Sobre todo porque esa actitud por parte de De Chirico (1888-1978) no revelaba sólo una voluntad de carácter más o menos venal, sino también su efectiva permanencia en una posición que, de tan metafísica, terminaba por cristalizar como ahistórica o, si se quiere, manifiestamente anacrónica.

Que en aquella muestra reuniera William Rubin 18 versiones de Las musas inquietantes (originalmente de 1917), realizadas entre 1945 y 1962, no es índice de que De Chirico pretendiera engañar a nadie, sino, tal vez, de que esas musas seguían inquietándole. En la muestra que ahora se presenta en el IVAM aparece una versión de 1925 y otra de alrededor de 1970 firmada y fechada "1924". Pero también es verdad que el motivo de La torre, de 1913, daría lugar a variaciones como La torre e il treno, de 1934, y luego a otra análoga a la primera, pero ya de 1974, las tres catalogadas en la exposición. La metafísica -incluso en pintura- es un poco así: intemporal e hipostática.

En cualquier caso, la muestra invita a infinidad de reflexiones interesantes. El comisario, Vincenzo Trione, ha querido que su tema no sea sólo la pintura de De Chirico, sino también su intensa relación con la arquitectura, y de algunos arquitectos con él. El trabajo del pintor se recoge en dos secciones, de unas sesenta piezas en conjunto. La primera se ocupa de la fase metafísica temprana; en ella encontramos algunos brillantes ejemplos de aquella especie de protosurrealismo lleno de espacios urbanos no sólo extraños, sino más bien siniestros, poblados de maniquíes estatuarios, de un clamoroso silencio, de sombras, de perspectivas imposibles, de arquitecturas obsesivas, a través de las cuales pretendía De Chirico llevar a imagen el "misterio cósmico" que le había sobresaltado en sus lecturas de Schopenhauer, Nietzsche, y Weininger (y algo de Giovanni Papini).

Luego, en la segunda sección (La metafísica renovada), comprobamos hasta qué punto su opción por un clasicismo de choque, declaradamente reactivo, en el marco del retour à l'ordre decretado por Jean Cocteau en los años veinte, apenas le hizo moverse un ápice de sus anteriores convicciones. El que se autocalificaba de pictor optimus y classicus seguía siendo un metafísico. Por ello seguía ocupándose de sus muse inquietanti, y sus interni metafisici, a los que acompañaba de cuadros como los Armoires dans une vallée o los Meubles, puestos a la intemperie, abandonados a la naturaleza, como contrapunto a sus numerosas y célebres Piazze d'Italia.

Por lo demás, la relación de De Chirico con la arquitectura es obvia. Como el gran maestro "despaisajista" (Cocteau) que era, son pórticos, arcos de medio punto, tímpanos, ventanas, chimeneas, torres y plazas solitarias los elementos en los que solía ubicar sus deshumanizados maniquíes (hombres "sin ojos, sin nariz y sin orejas": personajes sin vida, envueltos por la nada). En realidad, De Chirico no contemplaba esas imágenes arquitectónicas como lugares habitables, sino como presencias desasosegantes con las que venía a subrayar la frialdad, la sequedad de la existencia. O su sinsentido. En 1921, en Reflexiones sobre la pintura antigua, y con su característica mala uva, decía de los pintores españoles que habían sido "los más superficiales de Europa", y ello por no haber introducido en sus cuadros elementos arquitectónicos. Ni Velázquez se salvaba de esa superficialidad. Puesto que para De Chirico, quien por entonces teorizaba en la revista Valori Plastici, junto a Alberto Savinio y Filippo de Pisis, las imágenes arquitectónicas (tal como aparecían en Giotto, Poussin o Lorrain) eran algo así como mágicas configuraciones del eterno "misterio cósmico" y, por tanto, sinónimo de profundidad metafísica.

Tras la revisión de las pinturas de De Chirico (expuestas, por cierto, con una iluminación singular que, en el marco de una media penumbra, las presenta -bastante adecuadamente- como apariciones fantasmagóricas), la muestra da una vuelta a la tuerca y se interna en una sugestiva consideración de los influjos de su obra en determinados arquitectos. Se empieza con sus estrechas relaciones con Dimitris Pikionis, todavía durante sus años en Grecia. Se continúa ya en la Roma de Mussolini, en donde se reconocen las reminiscencias más o menos dechiricoanas (en todo caso, de un imponente seudoclasicismo) de los trabajos de Enrico del Debbio, Ernesto Dapadula o Marcelo Piacentini de finales de los años treinta para el entorno del EUR, ese foro del fascio que todavía nos asombra en las cercanías de las ruinas de la Roma imperial.

En esta misma línea, de Milán y alrededores se ofrecen imágenes de la Ca' Brutta, el casi absurdo edificio de Vía Moscova, de Giovanni Muzio, junto a una vasija y otras cerámicas metafísicas de Gio Ponti y algunas muestras de Gigiotti Zanini, de 1933, claramente inspiradas en De Chirico, al lado de lo cual aparece un Giuseppe Terragni mucho más independiente y personal. Aldo Rossi (el cementerio de Módena), Paolo Portoghesi, el mexicano Luis Barragán, Mario Bellini y Massimiliano Fuksas cierran el elenco de arquitectos en los que cabe reconocer influjos de De Chirico. Por su parte, la sección de fotografías de esas mismas construcciones, realizadas por el siempre espléndido Gabriele Basilico, nos convence de lo mucho que debemos felicitarnos de que aquellas arquitecturas soñadas por el pintor permanecieran en forma de pinturas sobre lienzo, en forma de imágenes, sin llegar a convertirse en pesadillas hechas realidad.

Renato Barilli escribe en el catálogo presentando a De Chirico como una especie de anti-Duchamp, aunque no menos significativo ante una consideración del carácter contradictorio del arte del siglo XX. De algún modo, se viene a insinuar el sesgo posmoderno del italiano, abiertamente antivanguardista (o posvanguardista), frente al vanguardismo radical del segundo. La idea no es mala, aunque puede que algo exagerada. Pues es verdad que De Chirico predicó il ritorno al mestiere, al oficio de la pintura, frente a la dispersión posdadaísta o posformalista, pero ese retorno apenas cabe pensarlo en los términos del uso de una pasta olímpica en lugar de óleos vulgares, ni de la línea y la medida en lugar del gesto libre, ni del refugio en la atemporalidad a despecho de la experiencia histórica.

Finalmente, tal vez se puede remitir, como hace Vincenzo Trione a propósito de De Chirico, a una especie de "anacronismo crítico"; incluso se puede hablar de un "teatro policrónico". De hecho, él mismo no se esforzó en dialogar con la arquitectura contemporánea. Sus pinturas no evocan arquitecturas reales, sino que se sirven de tipos arquitectónicos para generar imágenes inquietantes. Son bellas, sin duda; en buena parte, por su riguroso distanciamiento de los mundos habitables, en donde no cabe metafísica alguna. Puesto que, decididamente, sus mundos no son de este reino. -

El siglo de Giorgio de Chirico. Metafísica y arquitectura. Centro Julio González. Galería 1. Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), Hasta el 17 de febrero. www.ivam.es


link
el diario EL PAIS
www.elpais.com

Jose Llano
Arquitecto, Diseñador de Delitos & Coreografo del Deseo
editor aparienciapublica
www.aparienciapublica.org
http://aparienciapublica.blogspot.com
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lunes, noviembre 05, 2007

[AP] Lógica artificial


Lógica artificial
Vicente Guallart

leido por elPAIS.COM ANATXU ZABALBEASCOA 03/11/2007
Si la arquitectura es paisaje, los edificios son montañas". A grandes rasgos, en ese tipo de deducciones consiste la lógica natural de Vicente Guallart (1963). El arquitecto valenciano lleva media vida investigando cómo funcionan las cosas. Le interesa todo: desde la frecuencia del paso del metro hasta el tiempo que necesita una hierba para crecer. (Por hablar sólo de tiempos). Pretende que la arquitectura se nutra de la naturaleza. De ahí el título de esta exposición, Lógica natural, que puede verse en el IVAM. Ésta es una muestra justa, porque retrata a un arquitecto en todas sus vertientes: la utópica, la realista y la mezcla de todo que es, finalmente, la que suele definir la arquitectura. Y la vida. Vitalmente, es significativo que, más allá del icono Calatrava, Valencia reconozca a su "arquitecto ultramoderno" (como lo define Consuelo Ciscar, directora del IVAM y cocomisaria de esta exposición) y es oportuno que lo haga ahora, cuando el gran proyecto urbanístico Sociopolis, ideado por Guallart, está a punto de iniciarse.

Tratando de describir cómo procede este arquitecto que titula sus proyectos en inglés, el comisario de la muestra Aaron Betsky explica que "optó por diseñar edificios que para muchos no parecen edificios", y que "su trabajo puede parecer raro, pero no es más que su manera de reaccionar ante la naturaleza que rodea a los seres humanos". Esos argumentos indican también que Guallart "imita el desarrollo natural para desestabilizar", que pertenece al grupo de los que "quieren que la arquitectura construya una alternativa crítica al mundo en que vivimos", y que "se diferencia de quienes sólo construyen estructuras útiles y se aferran a una capitulación reaccionaria construyendo con materiales preindustriales". Así define Betsky el hacer de Guallart que cataloga como "arquitectura emergente" un término "cuyo origen", dice, "se desconoce".

Vayamos por partes. Lo de escuchar al paisaje lo hacen, o lo intentan, todos los buenos arquitectos. No sólo los ultramodernos, también los ultraantiguos. Siendo además el paisaje no sólo la topografía sino también su historia, su fauna, su flora, el viento, la lluvia y el sol. Lo de criticar a quien construye con materiales preindustriales no tiene sentido a menos que el señor Betsky vista todos los días de látex o tergal y coma pastillas en lugar de pescado con patatas. Finalmente, que Guallart investiga lo creemos. (La buena voluntad se nos presupone a todos). Que hace propuestas, podemos verlo. Pero que éstas se parezcan en algo a lo que finalmente consigue construir, francamente, cuesta más de ver. Como recuerda en el catálogo el que fuera su profesor José María Lozano, los trabajos de este arquitecto "a veces han sido premiados, alguna vez construidos y prácticamente siempre publicados". Ésa es una de las claves que definen a Guallart. Se ha hecho fuerte en las dos dimensiones del papel y ha investigado arropado por los trucos de la pantalla. Por eso sus obras construidas, también incluidas en la exposición, no son como la montaña que propone para el Pabellón de Wroclaw 2012. Esos proyectos adquieren una dosis de realidad (sensatez, la llama Betsky) que les confiere a veces un aire ramplón (como los apartamentos Thalassa en Cambrils) y otras (como las rocas artificiales del paseo de Vinaroz) permiten soñar con esa lógica natural tan artificial con la que Guallart parece sentirse tan a gusto. -

Vicente Guallart. Lógica natural. IVAM. Guillem de Castro, 118. Valencia. Hasta el 11 de noviembre.

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En el IVAM de Valencia, la exposición se montará en la Sala de la Muralla del 13 de septiembre al 11 de noviembre 2007, un espacio de 1000 metros cuadrados que incluye la parte inferior de esta imponente muralla medieval de 70 metros de largo, sobre la que se situarán las piezas y se realizarán las proyecciones. La muestra incluye piezas producidas con las más avanzadas técnicas de fabricación digital, entre las cuales destaca una maqueta topográfica de la Montaña de Denia de 3 metros en poliestireno de alta densidad (seleccionado para el Bienal de Venecia en 2004), una serie de ‘rocas’ paramétricas de madera (parte del proyecto para el puerto de Keelung, en Taiwán), y vídeos que explica como Guallart utiliza el diseño paramétrico para producir éstas formas naturales.
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IVAM
Valencia, del 13 de septiembre al 11 de noviembre 2007
Comisariada por Aaron Betsky y Consuelo CiscarIVAM (Valencia)
del 13 de septiembre al 11 de noviembre

link
guallart blog
www.guallartblog.com

ivam
http://www.ivam.es/


Jose Llano
Arquitecto, Diseñador de Delitos & Coreografo del Deseo
editor aparienciapublica
www.aparienciapublica.org
http://aparienciapublica.blogspot.com/

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