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martes, diciembre 11, 2007

[AP] de ICOMOS CHILE a HERNAN MONTECINOS

de ICOMOS CHILE a HERNAN MONTECINOS


extraido de ICOMOS CHILE

El Discurso
Con el discurso del Presidente del Colegio de Arquitectos Hernán Montecinos Barrientos se inauguraba, el día jueves 23 de septiembre de 1993 en el frontis del edificio del Museo Nacional de Bellas Artes, la IX Bienal de Arquitectura.

En primera fila le escuchaba atentamente el Presidente de la República Patricio Aylwin Azócar, tras él un sinnúmero de asistentes daba cuenta del enorme interés ciudadano que provocaba este evento gremial.

En esa versión la Bienal tenía como tema de convocatoria Medio Ambiente y Ciudad, y como pocas veces en la historia de Chile el máximo representante de la orden tenía la oportunidad de tener como audiencia a la máxima autoridad del país. Él lo sabía y no desperdicia la oportunidad para hacerlo notar, lo que muy lejos de una vanidad inexistente, se convierte en ocasión propicia para plantear una necesaria reivindicación, que -para todos los que estuvimos ahí- fortalecía un discurso con la idea básica de que el patrimonio natural y el patrimonio cultural son deudores el uno del otro, de una solidaridad para con las generaciones futuras.

La Dedicatoria
Tres años después de ello -un día de noviembre de 1996- en los pasillos del Departamento de Historia y Teoría de la Arquitectura de la Universidad de Chile nos encontramos con el siempre buen ánimo de Don Hernán. El sabía de mi participación en la Comisión de Patrimonio del Colegio de Arquitectos, donde nos habíamos visto varias veces, además de mi reciente incorporación a ICOMOS Chile, donde también nos habíamos encontrado con nuestro común interés por el patrimonio. Me condujo raudo a su oficina y me regaló un ejemplar del libro que había escrito junto con Patricio Basaez e Ignacio Salinas “Las Iglesias Misionales de Chiloé. Documentos”, escribiendo una dedicatoria que no merecía, pero que su sabia generosidad la convertía en un encargo que nos permite mantener nuestro convencimiento para seguir dedicadamente trabajando en momentos que lamentamos su ausencia.

Un recuerdo chilote
Poco después de eso –justo hace ya una década-, durante el mes de enero de 1997, realizamos con nuestros alumnos de la Escuela de Historia de la Universidad Marítima de Chile el proyecto “Historia Oral del Patrimonio Religioso de Chiloé”, como un aporte voluntario al trabajo de la Fundación Cultural de los Amigos de las Iglesias de Chiloé. Eran los tiempos álgidos de una actividad que no tenía otro horizonte más que la complicidad del trabajo académico al servicio de la comunidad.

En esos momentos tuvimos la oportunidad de compartir directamente con todos aquellos chilotes que le daban el sentido al trabajo de los profesionales que -liderados por Don Hernán- trabajaban abnegadamente con el convencimiento de que integrar la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, era un medio y no un fin.

Don Hernán, imposible no llamarlo de otro modo, era un hombre cálido y humano de cuidados detalles como estos, por lo que hoy queremos honrar su memoria compartiendo algunos de estos detalles, que más allá de lo anecdótico nos convirtieron en testigos privilegiados del trabajo de uno de los más preclaros protagonistas de nuestra cultura patrimonial nacional.


José de Nordenflycht
Presidente de ICOMOS Chile


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icomos chile
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Jose Llano
Arquitecto, Diseñador de Delitos & Coreografo del Deseo
editor aparienciapublica
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http://aparienciapublica.blogspot.com

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jueves, octubre 04, 2007

[AP] EL COLOR LOCAL de PETER KROEGER / VIÑA DEL MAR


EL COLOR LOCAL de PETER K

Cuando Marcelo del Campo espetó que los pintores eran adictos a la trementina, no solo estaba haciendo gala de su malhumorado sentido de la ironía, sino que estaba marcando una conveniente inflexión en el arte del siglo XX, que lejos de marcar un antes y después de la pintura, marcó una posteridad para los que, huérfanos de esa adicción, tuvieron que sufrir el pálido síndrome de la abstinencia. Muchos años después, los pintores de un lugar muy lejano comenzaron a saber de ese síndrome. De hechos algunos lo internalizaron como si fuera propio, resultando ser enfermos más imaginarios que el de Molière: esos enfermos imaginarios que padecen su impostación en beneficio del fármaco adecuado a sus expectativas. Fue así como en ese lejano lugar comenzaron a cohabitar, no sin dificultades y asperezas, los pintores adictos con los abstemios, los pintores ocasionales con los sociales, los pintores en recaída con los deprimidos, los pintores arrepentidos con los culposos… en fin, toda una gama de patologías, en donde lo único que quedó claro es que la pintura no había muerto.

De entre todos los pintores de ese lugar, hace unos años tenemos a uno anidado entre nosotros, al que muchos lo conocen solo por aquello que hace sin parecer que sea pintura, al punto que de tan cerca que lo tenemos, a muchos se nos olvida, a veces, que es pintor. En el contexto de esta exposición, así como de las otras antes que esta y las que de seguro vendrán, él solo reclama el derecho a la posibilidad de pintar, dejando que su adicción fluya con una sobredosis de trementina, misma que le permite hacer unas pinturas que transitan entre la aguada y el óleo, entre el guache y el acrílico. Es decir entre la mancha, la superficie y el borde.

Es ahí donde el color local reclama al menos dos lecturas.

Primero la más cercana para todos aquellos que están familiarizados con la pintura como práctica, y que tiene relación con las zonas iluminadas del espacio pictórico, mismas que vienen de una tradición rememorable hasta Burchard.

La segunda dice relación con la manera en que el paisaje habilita una mirada sobre el lugar.

Esto ultimo es lo que convoca el color local de Peter K, que opera como una sinestesia confesa donde en el paisaje activado por la mirada se ven temperaturas y se superponen capas de visibilidad sobre ellas. Aquí se instala la pregunta de pintura. Ya que mientras en el paisaje donde hay alguien es siempre pasado, donde el que mira somos nosotros en el cada vez de su retorno, en el paisaje donde no hay nadie ¿quien es el que mira?

Marcelo ¿cómo te quedó el ojo?

José de Nordenflycht
(entre Mantagua y el Cerro Santo Domingo, septiembre 2007)

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EXPOSICION
GALERIA DE ARTE MODIGLIANI, TIENE EL AGRADO DE INVITAR A USTED, A LA EXPOSICION DEL DESTACADO ARTISTA PETER KROEGER, QUE SE EFECTUARA EL SABADO 06 DE OCTUBRE A LAS 12:30 HRS.

5 NORTE 168
VIÑA DEL MAR

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Jose Llano
Arquitecto, Diseñador de Delitos & Coreografo del Deseo
editor aparienciapublica
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