Mostrando las entradas con la etiqueta contrageografías de la globalización. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta contrageografías de la globalización. Mostrar todas las entradas

martes, febrero 19, 2008

[AP] Contrageografías de la globalización-Saskia Sassen / Traficantes de Suenos


Contrageografías de la globalización
Saskia Sassen en Traficantes de Suenos

La última década ha mostrado una presencia creciente de las mujeres en una gran variedad de circuitos transfronterizos. Estos circuitos son enormemente diversos pero comparten una característica: son rentables y generan beneficios a costa de quienes están en condiciones desventajosas. Incluyen el tráfico ilegal de personas destinadas a la industria del sexo y a varios tipos de trabajo en el mercado formal e informal. Incluyen migraciones transfronterizas, indocumentadas o no, que se han convertido en una fuente importante de divisas para los gobiernos de los países emisores. La formación y fortalecimiento de estos circuitos es en buena medida consecuencia de condiciones estructurales más laxas. Entre los actores claves que emergen de estas condiciones para conformar la realidad de estos circuitos singulares están las propias mujeres en búsqueda de medios de renta, pero también, y cada vez más, traficantes y contratistas, así como los gobiernos de los países involucrados.

A estos circuitos los conceptualizo bajo el nombre contrageografías de la globalización. Estás contrageografías están profundamente imbricadas con algunas de las principales dinámicas constitutivas de la globalización: la formación de mercados globales, la intensificación de redes transnacionales y translocales y el desarrollo de las tecnologías de la comunicación que eluden fácilmente las prácticas convencionales de control. El fortalecimiento y, en algunos de estos casos, la formación de nuevos circuitos globales es posible por la existencia de un sistema económico global y por su desarrollo asociado a distintos soportes institucionales para el traslado de dinero a través de los mercados transfronterizos.Estas contrageografías son dinámicas y cambiantes en sus características de emplazamiento: en algún sentido son parte de la economía sumergida, pero también es evidente que utilizan infraestructura institucional de la economía regular. Este artículo topografía algunas de las características claves de estas contrageografías, particularmente al considerar las mujeres nacidas en el extranjero. La lógica que organiza este topografía es la posibilidad de realizar conexiones sistemáticas entre el crecimiento de estos circuitos alternativos de supervivencia, la producción de rentabilidad y la obtención de divisas, por un lado, y por el otro las condiciones flexibles de los países en desarrollo asociadas a la globalización económica. Entre estas condiciones están el crecimiento del desempleo, el cierre de un número importante de empresas pequeñas o medianas orientadas al mercado nacional más que a la exportación, y las grandes deudas de los gobiernos, a menudo en aumento. Mientras que estas economías están frecuentemente agrupadas bajo la etiqueta «en desarrollo», en algunos casos están afrontando dificultades, están estancadas e incluso en retroceso. Pero, para abreviar, usaré «en desarrollo» para toda esta variedad de situaciones.

Cartografiando un nuevo panorama conceptual

La variedad de estos circuitos globales, que inscriben una cantidad cada vez más numerosa de mujeres, se ha fortalecido en un período en que las principales dinámicas conectadas con la globalización económica han tenido impactos significativos sobre las economías en desarrollo. Estas últimas han tenido que implementar un paquete de nuevas políticas y amoldarse a las nuevas condiciones asociadas a la globalización: los Programas de Ajuste Estructural, la apertura de las economías a las empresas extranjeras, la eliminación de múltiples subsidios estatales, las aparentemente inevitables crisis financieras y los modelos programáticos de solución aplicados por el Fondo Monetario Internacional. Es evidente que en la mayoría de los países involucrados, ya sea en México o en Corea del Sur, estas condiciones han originado enormes costos para ciertos sectores de la economía y la población, aparte de no haber conseguido reducir de manera fundamental la deuda de los gobiernos.

Entre estos costos están, de manera prominente, el crecimiento del desempleo, el cierre de un número importante de empresas en sectores bastante tradicionales, orientados al mercado local o nacional; la promoción de cosechas para la venta por exportación, que ha reemplazado de manera creciente a la agricultura de supervivencia y la producción alimentaria para los mercados locales o nacionales; y, finalmente, la pesada carga actual de la deuda estatal en la mayoría de estas economías.

Existen conexiones sistemáticas entre estos dos tipos de desarrollos: la presencia creciente de mujeres, en las economías en desarrollo y en la variedad de circuitos globales descritos más arriba, y el aumento del desempleo y de la deuda. Un modo de articular este proceso en términos sustantivos es postular que: a) la disminución de las oportunidades para el empleo masculino en muchos de estos países; b) la merma de oportunidades para formas más tradicionales de generar ganancias, debido sobre todo a la aceptación de los mecanismos de ingreso privado de las empresas extranjeras en una amplia gama de sectores económicos, muy por encima del desarrollo de las industrias nacionales exportadoras; y c) la caída de los ingresos de los gobiernos en muchos de estos países, en parte consecuencia de estas mismas condiciones y de la carga derivada de los pagos de los intereses de la deuda, han, por último contribuido a acrecentar d) la importancia de modos alternativos de subsistir, lucrar y fortalecer los ingresos gubernamentales.

Las evidencias recogidas sobres cualquiera de estas condiciones es incompleta y parcial, si bien existe un consenso creciente entre los expertos, sobre los tres primeros ítems listados arriba. Voy a proponer y sostener que estas tres condiciones, para un número creciente de economías en desarrollo, se están expandiendo en una nueva realidad político-económica. En contextos tradicionalmente en dificultades aparece la cuarta dinámica listada arriba.

Es también en este contexto que postulo que todas estas condiciones han surgido como elementos centrales en las vidas de un número creciente de mujeres, aún cuando esas articulaciones no sean con frecuencia autoevidentes o visibles; este hecho ha determinado gran parte de la dificultad para comprender el rol de las mujeres en el desarrollo en general, tal como sostengo en el próximo apartado. Ciertamente estas son, en muchos sentidos, condiciones antiguas. Lo que hoy es diferente es la rápida internacionalización, la considerable institucionalización, de las mismas.

Desde este análisis, mi principal esfuerzo consiste, en revelar las conexiones sistemáticas entre, por un lado, quienes son consideradas personas pobres, de bajos ingresos y, por lo tanto de bajo valor social, con frecuencia representadas más como una carga que como un recurso, y por otro lado, las que están emergiendo como fuentes significativas de producción de beneficios, especialmente en la economía en negro, pero también en relación con el incremento de los ingresos gubernamentales. La prostitución y la migración derivada por la búsqueda de empleo están creciendo en importancia como modos de ganarse la vida. El tráfico ilegal de mujeres y niñas/os para la industria del sexo y de trabajadores/as están creciendo en importancia como formas de obtención de ingresos. Las remesas enviadas por los/as emigrantes así como la exportación organizada de trabajadores/as son fuentes de ingresos cada vez más importantes para algunos de estos gobiernos. Las mujeres son, indiscutiblemente, el mayor grupo en los sectores de la prostitución y de la industria del sexo y se están convirtiendo en un grupo mayoritario en la migración derivada por la búsqueda de empleo. El empleo y/o el uso de mujeres extranjeras cubre una amplia gama, en crecimiento, de sectores económicos, algunos ilegales e ilícitos —como por ej. la prostitución—, otro legales, sectores altamente regulados como la enfermería.

Estos circuitos pueden ser pensados como indicadores, aunque parciales, de la feminización de la supervivencia, dado que cada vez más estas formas de sustento, de obtención de beneficios y de garantía de los ingresos gubernamentales se realizan a costa de las mujeres. Al usar la noción de feminización de la supervivencia no me estoy refiriendo al hecho de que la economía doméstica, y en verdad comunidades enteras, dependan de manera creciente de las mujeres. Quiero enfatizar también el hecho de que los gobiernos dependen de los ingresos de las mujeres en estos circuitos transfronterizos, así como de toda una suerte de empresas cuyos modos de obtener ganancias se realizan en los márgenes de la economía «lícita». Finalmente, al usar el concepto de circuitos, quiero subrayar que hay un cierto grado de institucionalización en estas dinámicas; dinámicas que no son simplemente agregados de acciones individuales.

Lo que he descrito más arriba es ciertamente un amplio panorama conceptual. Los datos son inadecuados para probar este argumento como tal. Hay, no obstante, conjuntos parciales de datos que documentan algunos de estos desarrollos. Más adelante, será posible yuxtaponer un conjunto variable de información, que en su mayor parte ha sido recopilada aisladamente, para documentar algunas de las interconexiones presentadas arriba. Hay, también, una bibliografía previa sobre las mujeres y la deuda, que se focaliza en la implementación de la primera generación de Programas de Ajuste Estructural en varios países en desarrollo, en relación al crecimiento de la deuda estatal en la década de los 80. Esta bibliografía ha documentado la carga desproporcionada que estos Programas depositan sobre las mujeres. Por otra parte, recientemente ha surgido una nueva literatura basada en la aplicación de la segunda generación de tales Programas, más directamente ligada a la generalización de la economía global en la década de los 90. Sin embargo, todas estas fuentes de información no llegan a proporcionar una especificación empírica completa de la actual dinámica, cuya hipótesis tratamos aquí de formular...

Leer mas y descargar

Descargar PDF


link
Traficantes de Suenos
http://traficantes.net


Jose Llano
Arquitecto Independiente
Arquitectura de Archivo & Diseñador de Delitos

editor aparienciapublica
www.aparienciapublica.org
http://aparienciapublica.blogspot.com
_________________________________
AMERICA has a rest, where you want to be

miércoles, agosto 08, 2007

[AP] saskia sassen / contrageografías de la globalización


El factor invisible

pagina 12 / Por Verónica Gago / Viernes, 18 de Mayo de 2007

Feminización es un sustantivo que viene usándose cada vez con mayor frecuencia en los últimos diez años: para dar cuenta de cómo la pobreza o el VIH-sida, por ejemplo, golpean especialmente a las mujeres. La socióloga holandesa Saskia Sassen usa esa palabra para hablar directamente de “supervivencia” y alertar sobre la existencia de una nueva “clase servil”, de la que todos dependen pero a la que nadie ve

Migración laboral, tráfico y prostitución son, cada vez más, salidas forzadas en el mundo entero para la supervivencia de miles de mujeres. Y es que sobre ellas se descarga el mayor impacto de los programas de ajuste estructural, del desempleo masculino, del endeudamiento de los gobiernos y de una economía transnacional que requiere a ritmo acelerado una nueva “clase servil”. A este complejo mapa de superexplotación para las mujeres, la socióloga holandesa Saskia Sassen lo denomina “feminización de la supervivencia”. De visita en la Argentina para presentar su recién traducido Sociología de la globalización (Katz), detalla la cartografía mundial en la que “ciudades globales” como Buenos Aires, Nueva York o Madrid invisibilizan las dinámicas de género, al mismo tiempo que las articulan y funcionalizan en múltiples circuitos económicos que la autora denomina “contrageografías de la globalización”. Su perspectiva feminista avanza también sobre la masificación de tareas de “servidumbre” –domésticas, de servicios y de cuidados– desempeñadas mayoritariamente por mujeres migrantes en lo que llama “hogares sin esposa”: es decir, casas habitadas por una clase profesional cada vez más exigida, competitiva y globalizada.

EL EJERCITO FEMENINO INVISIBLE

Sassen es directa para enfatizar su argumento: “En mi lectura, trazo conexiones sistemáticas entre el crecimiento de la migración y el tráfico de mujeres para la prostitución con una economía global que produjo una infraestructura institucional para facilitar los desplazamientos a través de ciertas fronteras, de modo de impulsar circuitos alternativos de supervivencia. Las mujeres son cada vez más el vehículo por el que operan todas estas formas de supervivencia, de lucro y de incremento de los ingresos de los gobiernos. Además, el recorte de gastos de salud y educación también impacta fundamentalmente sobre las mujeres, ya que son ellas las que deben pasar a asumir y financiar esas dimensiones de cuidado”.

–¿Por qué caracterizar la presencia femenina en estos circuitos transnacionales como “contrageografías de la globalización”?

–Hay dos temáticas que se juntan en esta pregunta. Una es el rol de la mujer en algunos de los nuevos procesos que se están dando y que es muy importante. La otra es que la globalización económica, política y cultural debe ser desagregada en términos de circuitos altamente especializados. Entonces, cuando hablo del creciente rol de la mujer en ciertos nuevos procesos, que son parte de la nueva historia, hablo de circuitos particulares. Y lo que estamos viendo es que las infraestructuras para la comunicación y la movilidad global que ha producido el poder económico y político para sus propios intereses –los más claros son las multinacionales y los mercados globales– también pueden ser usados por otros actores. Por ejemplo: los traficantes de gente y los grupos terroristas. Cuando se usan infraestructuras globales que facilitan lo global para objetivos distintos del diseño original, yo hablo de contrageografías de la globalización. Las primeras son geografías de la globalización, construidas conscientemente, a menudo con participación de los Estados, y las contrageografías son las que utilizan esas infraestructuras con otro sentido. Lo que vemos es que algunas de estas contrageografías están marcadas por la presencia creciente de mujeres: no me refiero a las del terrorismo y a las del narcotráfico, pero sí a las del tráfico de gente. Esto plantea varias cuestiones: por ejemplo, por qué en las migraciones de indocumentados hay cada vez más mujeres. Creo que hay dos dinámicas que se juntan: una es el lugar de destino –adónde van a parar– y la otra es lo que pasa en los lugares de origen debido a programas de organismos internacionales como el FMI o el Banco Mundial, que durante los últimos veinte años destruyeron economías locales que funcionaban como una suerte de red “pegajosa” que permitía a los más marginales una red de recursos. Lo que lograron estos procesos de privatización y desregulación es destruir esas redes amplias y el proceso de modernización que ellos pretendieron fue directamente destructivo. De allí surge una situación radical que debe entenderse teóricamente: la feminización de la sobrevivencia.

–¿Qué implica?

–A mí me interesa ampliar este concepto: hablo no sólo de la feminización de la sobrevivencia del hogar sino también de la feminización de la sobrevivencia de los pequeños empresarios y de los recursos de los Estados mismos, porque una creciente parte de las divisas para los Estados viene a través de estas mujeres. Es una dinámica muy compleja: sobre las espaldas de estas mujeres vulnerables, que son vistas siempre como “de bajo valor agregado”, se han generado arquitecturas no sólo para la sobrevivencia de sus hogares sino para la sobrevivencia de los gobiernos de donde ellas vienen y hacia los que envían sus remesas. A su vez, los traficantes de gente en parte se pueden ver como emprendedores informales que hacen del tráfico de mujeres para la prostitución un margen importante de renta. A veces, cuando es migración laboral, son las mujeres mismas las que contratan al traficante. El punto que quiero marcar es que lo que se feminiza es la posibilidad de renta para estas empresas.

–¿Cómo interviene el tráfico?

–Cuando uno pregunta quiénes son los actores en el tráfico de gente, la respuesta típica es decir la víctima y el traficante. Yo digo que también son fundamentales el FMI y los gobiernos implicados. Es necesario expandir el esquema para no reducir el tráfico de mujeres a los traficantes. Primero, tenemos traficantes porque es una forma de empresa que se vincula con la destrucción de otras formas de sobrevivencia para las mujeres en sus hogares y para los gobiernos tras las imposiciones desreguladoras de los organismos internacionales. Lo que quiero remarcar es cómo toda la infraestructura que recae sobre las espaldas de las mujeres es precisamente lo que permite la sobrevivencia de gobiernos, “emprendedores” y empresarios, además de los hogares de economías destruidas. Por otro lado, en el nivel de la recepción, hay una feminización de la demanda de trabajadores. Una vertiente es el aumento de la economía de servicios. Yo agrego otro punto: la importancia de un retorno de las clases serviles. Es un lenguaje fuerte, pero imprescindible.

LAS NUEVAS SIERVAS: SEXO Y HOGAR

–Usted resalta el lugar de las mujeres en actividades de “atención” a los sectores estratégicos. ¿A qué se refiere?

–La zona del hogar de los nuevos profesionales es una infraestructura que tiene que funcionar perfectamente. No es simplemente una cuestión de limpiar la casa y cuidar los chicos. En cierto nivel, son profesionales –sean mujeres u hombres, casados o no– que tienen un hogar sin ama de casa. La función del ama de casa se redistribuye en toda una serie de trabajos monetizados particulares: la niñera, la que limpia, quienes preparan la comida y la venden a domicilio, etcétera. Es decir: toda una infraestructura de gente que asegura que en ese hogar de profesionales todo funcione perfectamente porque ellos son estratégicos para el sistema global y deben funcionar bien. De este modo yo trato de valorizar el trabajo devaluado de mujeres de poca educación que constituyen hoy la infraestructura concreta para ese sector profesional estratégico de gestión. Entonces, esto es incluso mucho más fuerte que el aumento del sector de servicios y la demanda específica de mujeres de ese sector. Se trata de una dinámica de la ciudad global que requiere de un tipo de profesionales transnacionales de máximo nivel que como estilo de vida generan un flujo importantísimo de demanda de servicios de trabajadoras poco remuneradas. Estas trabajadoras son incorporadas así a sectores clave pero de modo invisible, debilitando lo que históricamente funcionaba como una fuente de empoderamiento de los trabajadores: ser empleados en sectores en expansión.

–Usted vincula también estas dinámicas de feminización de la supervivencia con la importancia creciente del turismo como industria...

–Exacto. Cuando el Banco Mundial decide financiar un gran complejo turístico en República Dominicana como estrategia de desarrollo económico, enseguida aparecen las autopistas “invisibles” que conectan ese país con Ucrania, Rusia y Polonia, de donde se traen mujeres. Por otro lado, desde República Dominicana hay una autopista que va a Frankfurt, porque en Alemania las mujeres latinas son muy importantes para el circuito de prostitución. Entonces, en la medida en que el turismo global se vuelve una estrategia básica de desarrollo económico y la industria del entretenimiento es una clave para estos complejos industriales de ciudades que desarrollan el turismo como eje fundamental, la industria del sexo se vuelve cada vez más importante. La banca mundial apoya directamente este circuito de tráfico.

–A su vez, hoy existe un gran flujo de financiamiento por parte de los organismos internacionales contra el tráfico de mujeres. ¿Cómo lo entiende?

–Creo que por un lado la ciudadanía ha tenido un rol en instalar el tema. Por otro, creo que el moralismo europeo y norteamericano se cuelan fuerte a la hora de diseñar estos financiamientos internacionales. Es un moralismo que no es tan fácil de instalar cuando se habla de pobreza, ya que a ésta se la justifica con que el problema es que muchos no quieren trabajar o no tienen iniciativa. En cambio, el moralismo en las políticas sobre tráfico está a la orden del día. Incluso veo elementos de patriarcalismo en la forma de encarar el tema. Y además es una forma de reducir el tema del tráfico a los traficantes, en vez de ampliar el análisis. Esto sucede a la vez que los grandes sindicatos criminales han tenido un aumento espectacular de ingresos: hoy ganan 27 mil millones de dólares y contra esas organizaciones no se actúa. Por eso creo que abundan las tácticas fáciles.

FRONTERAS Y MOVILIDADES

La combinación de circuitos informales y de estructuras institucionales caracteriza estas nuevas formas femeninas de supervivencia. Esa misma ambigüedad llama la atención sobre la arquitectura global de las fronteras: por un lado, desde los Estados se habilita la circulación de mano de obra transnacional –como uno de los modos en que los gobiernos expulsan desocupación y se aseguran la entrada de divisas–, pero al mismo tiempo las fronteras son obstáculos concretos para la migración laboral femenina del sur del planeta.

“Se impulsan distintas movilidades. Por ejemplo, Filipinas se ha especializado en exportar enfermeras y novias. El gobierno reguló el negocio de las agencias de novias, contratadas por correo, para el matrimonio con hombres extranjeros. Los principales clientes eran Japón y Estados Unidos. Corazón Aquino, cuando llegó al gobierno (1986-1992), sacó por lo menos la exportación de novias, pero continúa la de enfermeras. Sri Lanka es otro país que ha tratado de aumentar su exportación de mujeres para toda una cantidad grande de trabajos específicos; y Tailandia –después de su crisis financiera del ’97– se especializó también en exportar enfermeras, por lo cual las enfermeras norteamericanas ya empiezan a sufrir el desempleo. Otra exportación de mujeres en ascenso es la que va dirigida a la industria del entretenimiento, la mayoría también forzadas a la prostitución.”

RESISTENCIAS TAMBIEN INFORMALES

Sassen –que estudió y vivió en Buenos Aires varios años– suele citar a las Madres de Plaza de Mayo como ejemplo de la importancia de la “informalidad política para producir nuevos actores sociales”. “Me parece que tanto las mujeres como los migrantes están acostumbrados a no ser actores políticos formales. No se representan a sí mismos como ciudadanos. Por eso mismo yo digo que ejercen una suerte de ‘capoeira’ político: es decir, saben danzar un arte marcial de combate camuflado como danza inofensiva. Se valen de una acción profundamente política, pero con un vocabulario que no es el acostumbrado. Creo que lo interesante de estas lógicas es que salen del pedido formal al poder, siempre basado en la dialéctica amo-esclavo y, en cambio, tienen tácticas de desestabilización del poder. El impacto en Estados Unidos de las recientes marchas de las y los indocumentados ha sido ése. Yo estoy trabajando precisamente sobre la complejidad de los “sin poder”.

–¿Qué implica esa complejidad?

–Básicamente significa dos cosas: una forma de hacer historia con temporalidades más largas y un reclamo que no es limitado a demandas específicas sino que puede sintetizarse en el “derecho a tener derechos”. Esta es una lógica que desnacionaliza la ciudadanía y en la que muchas mujeres saben cómo moverse.



link
PAGINA 12
www.pagina12.com.ar

CONTRAGEOGRAFIAS de la GLOBALIZACION
http://www.nodo50.org/ts/editorial/contrageografias.pdf



Jose Llano
editor aparienciapublcia
www.aparienciapublica.org
_____________________________________________
AMERICA has a rest, where you want to be