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miércoles, octubre 03, 2007

[AP] revista PASAJES de la ARQUITECTURA y CRITICA / te ODIO/AMO tanto - Andres Jaque


Te odio/amo tanto
Sentimentalismo, arquitectura y telenovelas en la Universidad Javeriana de Bogotá

La revista Pasajes de Arquitectura y Crítica publica, en el número de septiembre (dedicado a Latinoamérica), un artículo de Andrés Jaque sobre el taller de telenovelas del pasado curso en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.

leido en http://www.oficinadeinnovacionpolitica.blogspot.com/
por ANDRES JAQUE


Los arquitectos no sólo diseñamos y dirigimos la construcción de edificios o infraestructuras urbanas. La arquitectura es también la disposición en el espacio y en el tiempo de los conceptos y las imágenes de lo que convenimos que debe ser nuestro día a día. Digamos que hacemos parques ecológicos o costosos edificios bioclimáticos no sólo para depurar agua o consumir menos energía, si no también para hacer visibles, para disponer en el espacio, nuevos discursos sobre la gestión de los recursos naturales que consideramos ejemplares. La arquitectura, como el resto de las labores de construcción social, tiene más que ver con poner en escena culturas y sensibilidades; prioridades y jerarquías, que con solucionar problemas o crear nuevas utilidades. Más con desplegar interpretaciones de lo existente, que con ese proyecto imposible de modificar esa incierta cosa que llamamos ‘realidad’. Esta es la actividad central del arquitecto y rastrear ‘qué deben ser las cosas’ y qué dispositivos hacen que nuestras vidas se conviertan en manifiesto de qué-debe-ser-el-día-a-día es nuestra labor central y por lo que principalmente nos pagan.


Arquitectura es el mundo objetivado
El Neufert no es la ‘actividad humana’ si no un modelo para narrarla. Y en realidad edificamos pequeños MOMAs de paredes blancas, en cada capital de provincia europea, porque nuestro trabajo es también construir el soporte físico en el que podemos, simplemente viviendo, expresar en grupo el mensaje: “La creación individual singular y la búsqueda comunitaria del talento artístico deben ser esfuerzos prioritarios en una sociedad bien gobernada. Y por eso hemos gastado dinero en construir nuestro white cube en [por ejemplo] Dresde.” Aunque no seamos conscientes de ello, al diseñar restituimos el ‘aire’ (y también el acero y el aglomerado revestido de melamina imitando el pino de Oregón) con formas de entender el mundo, de medirlo y de evaluarlo; de hablar de él y en definitiva de construirlo como hecho social. Construirlo como algo que nos permite a individuos y grupos diferentes entendernos y cooperar. Como algo que, en definitiva, nuestro trabajo contribuye a dotar de objetividad.


Arquitectura es aire hecho texto
Pero si bien los estudios culturales se han dedicado desde los 70 a explicarnos que nuestras decisiones movilizan y ponen en escena ‘textos’ políticos e ideológicos que, puesto que son disputados, pueden ser problematizados; a diferencia de una parte importante de los artistas contemporáneos, los arquitectos del siglo XXI raramente nos vemos como editores, ni siquiera como lectores, del libreto de una sociedad que no es un hecho natural, si no que por el contrario se construye. Y que además puede ser construida con resultados diferentes según cuales sean los textos que consigamos poner en escena. Acostumbrados a pensar que diseñamos envolventes neutrales, donde todas las formas de vida son posibles, hasta hace poco no considerábamos la posibilidad de abrir la caja negra1 y localizar las fuentes de los discursos sobre la ciudad y sobre, por ejemplo, el medio doméstico que contribuimos a consolidar. Y sobre todo trabajar en cómo esas envolventes aparentemente neutrales están realmente conectadas con discursos que además las envolventes contribuyen a sostener. Y ese es uno de los temas en los que la innovación arquitectónica es ahora posible. Algunos creemos que, como cuenta desde hace tiempo Beatriz Colomina, desde la aparición de la cultura de masas los textos de los arquitectos acontecieron en buena medida en los medios de comunicación. Las transformaciones de los entornos domésticos estadounidenses tras la segunda guerra mundial “ya no celebraron la figura heroica del arquitecto transformando el orden espacial, a pesar de que la mayoría de los arquitectos seguían considerándose héroes. Pero los verdaderos cambios ocurrieron en otros lugares.”2 En las películas, en las series de televisión, en los anuncios de Tupperware, en los productos industriales, en los juguetes o en las portadas de LIFE. Probablemente muchos de nosotros hemos aprendido a calentar con un palo max mellows alrededor de una hoguera viendo seriales televisivos. Y probablemente las mañanas familiares y soleadas de los catálogos de Ikea no hacen más que hacer resonar esas imágenes de John Lennon y Yoko Ono3 irrumpiendo en nuestras casas, a través de las televisiones, haciendo visible una narración del despertar cotidiano, como un acto ejemplar por la paz en Vietnam. Si aceptamos que la arquitectura es también el proceso por el que los discursos de lo deseable se ponen en escena, como clave compartida para objetivar lo incierto; entonces una posibilidad es también adquirir algo de competencia para estar instalados allí donde los discursos acontecen. Como nos sigue interesando la arquitectura, podemos también buscar nuestro queso allí donde también es posible y de paso asociarnos con aquellos profesionales que pueden ayudarnos en este proyecto. Este fue el inicio del curso ‘Te odio/amo tanto. Taller de telenovelas, arquitectura y sentimentalismo’ que codirigí con el videoartista Carlos Trilnick como parte del Programa de Estudios Internacionales a cargo de Carlos Hernández en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, de la que he sido profesor invitado los dos últimos años.4 Una experiencia que ha juntado en unas semanas de trabajo intenso a estudiantes y profesores de arquitectura, arte, diseño, ciencias políticas, comunicación y televisión. Y que nos ha permitido reunirnos para trabajar sobre el papel de las narraciones y del sentimentalismo en la construcción del día a día con expertos como Omar Rincón, Luis Guillermo Baptiste, Catalina López, la estrellas de la televisión colombiana Carmensa González y el galán Beto Arango.

Risas enlatadas y miradas perdidas.
En el hogar medio estadounidense se ven más de seis horas diarias de televisión. Pero como cuenta David Foster Wallace lo sorprendente de esta frase no es que la televisión parezca ser el producto cultural más usado, si no que parece ser usado en artefactos que podemos llamar ‘hogares medios’. “No conozco a ningún narrador que viva en un hogar medio americano. Sospecho que Louise Erdrich tal vez sí. En realidad nunca he visto un hogar medio americano. Solamente en la tele”.5 La televisión sigue siendo en estos momentos el más eficaz indicador de lo genérico. En realidad la televisión es uno de los pocos espacios en que lo genérico sigue existiendo. Digamos que probablemente la adolescente californiana genérica sólo existe en OC. Pocos medios están tan escrutados como la tele. Sus audiencias son analizadas segundo a segundo. El espectador es al mismo tiempo monitorizado y dirigido. Monitorizado para poder registrar sus preferencias y elecciones. Y dirigido, por ejemplo con risas enlatadas o con las indicaciones de un carismático presentador, para indicarle cuales deben ser sus preferencias y en qué momento debe elegir reírse o no cambiar de canal.6 Pero nada es tan simple. Como indica David Morley, la llamada ‘tesis pesimista’ respecto a la cultura de masas de la primera escuela de Frankfurt, estaba basada en una descripción del televidente y de los grupos de televidentes un poco ramplona. Esta tesis pesimista “insistía en el papel conservador y conciliador que desempeñaba, para la audiencia, la ‘cultura de masas’. La cultura de masas suprimía ‘potencialidades’ y también la conciencia de las contradicciones en un ‘mundo unidimensional’.“ La necesaria huída de Adorno, Marcuse y Horkheimer en los años 30 a los Estados Unidos, el ‘reino de la cultura de masas’ les hizo caer en la cuenta de que “la tesis pesimista imaginaba un impacto demasiado directo e inmediato de los medios sobre sus audiencias; llevaba demasiado lejos la idea de la desaparición de todas las estructuras sociales intermedias que se levantaban entre los líderes/medios y las masas; y no reflejaba apropiadamente la naturaleza pluralista de la sociedad norteamericana; para decirlo con pocas palabras: era sociológicamente ingenua.”7 Porque como el mismo Wallace advierte, el aparente proyecto normalizador que las televisiones contienen, provoca en nosotros una mezcla de ironía, cara de pocker y silencio contenido (recordemos por ejemplo las trascendentemente banales conversaciones de la película de Kevin Smith ‘Clerks’). Una mezcla que probablemente es el espacio en el que lo más valioso de nuestra cultura ha sido posible.8 Y es este espacio concretamente, esta institución social que acontece cuando un individuo o grupo de individuos se encuentran en una habitación con un sofá mirando, por mediación de un dispositivo eléctrico, la imagen de una habitación más o menos genérica en la que junto a un sofá aparece un individuo o unos individuos haciendo algo parecido a vivir, uno de los laboratorios en los que indudablemente cada día se deciden textos significativos para el entorno del hombre.

¿Para qué se queda Verónica Castro mirando al infinito tras cada uno de los contratiempos con que se encuentra en Los ricos también lloran?
Numerosos críticos televisivos han insistido en la redundancia que estas escenas de suspensión suponen en la estructura narrativa de las telenovelas. Son esas escenas, que parecen no terminar, en las que por un momento parece que la protagonista queda paralizada por la gravedad de un acontecimiento inesperado, que la coloca ante una decisión inaplazable y arriesgada. Estos instantes, que Julian Rosefeldt9 ha recopilado en su proyecto Global-Soap, son para Omar Ricón,10 el momento en que la controversia se instala en casa del telespectador. El momento en que nuestra madre lanza al ‘aire’ la recomendación de que Verónica sea pragmática y nuestra hermana aboga por la búsqueda del amor romántico por encima de la aparente comodidad. Las telenovelas son contratos entre las cadenas de televisión, los espectadores y unos atormentados personajes. Personajes atrapados en una historia de arribismo social, consumado en el capítulo final por un ‘final feliz’ en forma de matrimonio entre una mujer virtuosa pero pobre y un hombre equivocado pero rico, que es salvado por la gracia del sacramento y la inocencia redentora de la protagonista. Un proyecto ético en el que la cadena de televisión se compromete a que con la ayuda de los telespectadores el ‘bien’, representado por el reconocimiento a la protagonista de la posición social que por bondad le corresponde, triunfará sobre el ‘mal’, encarnado por los innumerables escollos que asaltarán a la protagonista en el camino hacia el matrimonio emancipador. La cadena se compromete a que el final feliz ejemplificará una suerte de justicia pública, y los televidentes pagarán, con su fidelidad a la historia y sobre todo trasladando a su vida cotidiana cada una de las dificultades que planteará la cadena. Y este pacto, basado en un proyecto ético compartido, es lo que hace únicos los cincuenta y cinco años de experiencia melodramática televisada. La historia de la telenovela ocurre en el in-between entre el primer y el último capítulo y es también la historia de una suspensión. Las telenovelas son habitualmente descritas como una mujer que recibe dos noticias buenas (que se ha enamorado, y que se casa con su enamorado) separadas por 198 capítulos de malas noticias.11 Los 198 capítulos intermedios transcurren dentro de un marco aparentemente estereotipado (las telenovelas siempre reproducen historias moralizantes estereotipadas –La Cenicienta, La Bella Durmiente, Romeo y Julieta o El Conde de Montecristo-). Que no es más que un marco de confianza. Una llamada de la cadena que viene a decir: “no os preocupéis que podemos especular durante 198 capítulos pero al final habrá justicia”. Pero entre medias se habilita una fábrica de discursos sobre el día a día. Pequeños parlamentos cotidianos que han estado presentes desde los mismos inicios del melodrama televisado latinoamericano. La telenovela nació en Cuba en 1952, como evolución radiofónica de la tradición de cuentería que se practicaba en las industrias tabaqueras. La primera radionovela fue ‘El derecho de nacer’. Su autor, Félix B. Caignet, comenzaba a escribir un capítulo y bajaba a la cafetería de los estudios de radiodifusión y comentaba con los que allí estaban la evolución de la narración. El guión final era el resultado de estas conversaciones en las que representantes de los posibles radio-oyentes daban pistas de cómo las peripecias de sus protagonistas podrían llegar a representares. La mirada perdida de Verónica Castro, y de otras estrellas como ella, es el parlamento en el que han podido debatirse las grandes controversias políticas que no pasaban por las instituciones públicas oficiales. Durante el año 2000 Comunicarte registró 483 escenas de telenovelas con un contenido próximo a cuestiones políticamente disputadas. 47 relacionadas con planificación familiar y salud sexual (transmisión del VIH, métodos anticonceptivos, planificación familiar y aborto), 96 sobre sexualidad general (relaciones prematrimoniales y sexo adolescente, homosexualidad, relaciones sexuales en la edad madura, impotencia), 51 sobre tráfico y consumo de drogas, 42 sobre relaciones de género (roles de género, paternidad responsable, abusos, acoso sexual en entornos laborales, machismo y violencia de género), 344 sobre conflictos sociales (representatividad de las instituciones, estabilidad económica, seguridad, pacificación del territorio y corrupción institucional).12 Contenidos disputados que iniciaban debates con capacidad para provocar movilizaciones sociales. En 1967 se estrenó en Argentina ‘Simplemente María’ primera telenovela televisiva basada en el radioteatro del mismo nombre retransmitido en 1948 y escrito por Celia Alcántara. Maria migra del campo a la ciudad, y, siendo empleada doméstica, queda embarazada del hombre equivocado. Con gran dificultad aprende a leer y a escribir, mientras cría a su hijo. Compra una máquina de coser y con su esfuerzo consigue el éxito y logra abrir una casa de modas que le otorga la posición social que su bondad merece.13 El debate que esta serie generó en una América Latina en la que todavía hoy operan formas de machismo que penalizan el emprendimiento femenino, hizo que aumentaran los índices de alfabetización de las mujeres de los países en que se emitió. En Perú crecieron en un 30% el número de escuelas de costura. Y la empresa fabricante de máquinas de coser Singer aumento sus beneficios en el conjunto de América Latina en más de 20 millones de dólares estadounidenses.14 José Moralla, Delegado Provincial de Salud de la Junta de Andalucía se lamentaba en 1995 de que el caso de cáncer de mama de un personaje secundario de la telenovela Cristal escrita por la venezolana Delia Fiallo “haya podido sensibilizar más en la prevención del cáncer de mama que el Programa Europeo Contra el Cáncer, y todo lo que supone el esfuerzo profesional y los millones de pesetas gastados para divulgarlo”.15 Y pese a los lamentos de Moralla, y pese a la imagen de cutrez y la ideología reaccionaria que parece acompañar a las telenovelas, la observación directa de su funcionamiento como artefacto social demuestra que las telenovelas han sido canales mediante los que han podido trasladarse a la opinión pública buena parte de las disputas políticas que han transformado los discursos del día a día las sociedades que conocemos.

Arquitectura y representación.
Pero sobre todo, es necesario tener en cuenta que las telenovelas son, junto a la pintura mural de denuncia social -que ha influido toda la tradición graffitera y plantillera contemporánea-, la cocina mejicana o la música salsa; un producto cultural genuinamente latinoamericano.16 Que además ha colonizado significativamente la cotidianeidad mundializada. Se calcula que dos mil millones de personas ven asiduamente telenovelas producidas en Latinoamérica o Florida, en más de cincuenta idiomas o dialectos diferentes. Es una actividad en crecimiento. La difusión de telenovelas en el mundo creció un 35% entre 1999 y 2002. Yo soy Betty, la fea ha sido portada del Washinton Post y del New York Times, ha sido emitida por la cadena NBC y de ella se han hecho versiones en India, Rusia, Inglaterra, Alemania y Méjico. Existe incluso una versión infantil animada.17 Y pese a la dimensión que la cultura cotidiana ha tomado en latinoamericana y la existencia desde los años 70 de un contexto intelectual proclive a dotar de prestigio a las culturas que han surgido en esferas extra-académicas (basta con releer el llamamiento que en 1971 hizo Denise Scott Brown desde la revista Casabella –no sospechosa de dar voz a planteamientos marginales- para que mirásemos con atención los decorados de las telenovelas como soporte de representación de agentes alejados de las esferas arquitectónicas)18 existe una enorme fractura entre lo que podríamos llamar arquitectura popular o arquitectura sin arquitecto y la arquitectura latinoamericana de referencia. Al repasar la obra de los considerados arquitectos de prestigio latinoamericanos sorprende ver cómo sus encargos suelen ser casi sin excepción arquitecturas para grandes corporaciones, clientes ricos o instituciones públicas con proyectos singulares. Y sus diseños suelen responder a los requerimientos formales de la crítica especializada europea o estadounidense. Incluyen incluso una diferenciación local superficial, como parece que exigiría un eventual comisario o curador de una bienal de arquitectura, en el uso de materiales de tradición local, en la aparición de piezas artísticas murales o escultóricas de inspiración precolombina o constructivistamente latinoamericana; o en el uso local del color. Pero todo dentro de una localización crítica cercana al movimiento moderno o al racionalismo contextualista, Arquitecturas en general valiosísimas, que han gozado siempre del favor y la atención de la crítica especializada con la que conceptualmente ya estaban vinculadas. Pero que no dejan de evidenciar también la dificultad para instalarse en los foros en los que se dispone el conocimiento cotidiano de una población que no puede consumir productos tan costosos y que desde luego está dotada de experiencias culturas y sensibilidades propias en el uso del espacio y las infraestructuras. Como plantea tanto el trabajo teórico, como la obra construida de los arquitectos Diego Barajas y Camilo García, componentes de la oficina HUSOS, y que desde hace tiempo han utilizado las telenovelas como modelo cultural de referencia, los foros en los que estas culturas y sensibilidades afloran no son otros que los que ya conocemos.19 No se trata tanto de analizarlos desde fuera, como de instalados en ellos producir arquitectura. Las telenovelas son espacios en los que la migración del campo a la ciudad por la presión de los paramilitares y las FARC pudo ser descrita, debatida e intervenida. Donde ha sido mostrado y se ha transformado el urbanismo informal de Ciudad Bolivar. Donde se ha podido discutir y ha mutado la organización de las unidades de convivencia y el rol de sus diferentes miembros en su sostenimiento económico. Donde la intimidad ha sido un asunto de experimentación. Donde las modas en decoración y el uso del espacio han sido presentadas, usadas y celebradas. Donde se han transmitido recetas de cocina y trucos para abordar las labores domésticas. Han sido también un espacio en el que se mostraba cómo se usaba una ciudad, como acceder a sus dotaciones públicas, o al transporte colectivo. Cómo utilizar los centros de trabajo o los espacios de diversión. Para mí todo esto está cargado de lo que un arquitecto hace en el desempeño de su labor profesional. Puede que acostumbrados a las revistas especializadas nos parezca que en las telenovelas lo arquitectónico aparece un poco embarullado. Que algo tiene de arquitectura, pero es que está mezclado con medicina, crónica social y Margaret Astor. Pero las segmentaciones profesionales sólo se dan en las universidades. Los límites profesionales son siempre objeto de una definición activa. Para unos arquitectura es la definición del espacio, para otros los volúmenes + las instalaciones + los acabados. Para Ray Eames parece que también eran arquitectura las muñecas mejicanas, las plantas e incluso los juguetes. Y para Rem Koolhaas o Leonidov arquitectura son realmente las estructuras organizativas subyacentes a los grupos de convivencia. Pero es que eso es también parte del experimento, o mejor dicho la primera parte de todo trabajo. Podemos decidir qué es arquitectura releyendo a Vitrubio, pero también podemos descubrir los discursos posibles de la arquitectura operando directamente en el in-between entre un enamoramiento y una boda si es allí donde, en parte, se está produciendo el conocimiento. Y este era el experimento que el pasado curso llevamos a cabo en Bogotá. Una experiencia de cooperación entre artista, arquitectos, comunicadores y politólogos para haciendo que hacíamos telenovelas, adquirir cierta competencia en el funcionamiento de los entornos televisivos en los que también emergen los textos de la arquitectura. Con la esperanza de que descajanegrizando los artefactos en los que la cultura cotidiana latinoamericana acontece, quizás podamos instalar la exuberante riqueza de culturas y sensibilidades bogotana también en su arquitectura académica.

notas
1.- Me refiero a que entre los arquitectos durante un tiempo se ha entendido que la organización extra-edificatoria de la cotidianeidad en buena medida quedaba más allá del área propia de investigación y pronunciamiento del arquitecto. Y no era ni necesario ni conveniente analizar el ensamblaje entre los discursos implícitos en el día a día y las labores edificatorias. Utilizando el lenguaje característico del sociólogo Steve Woolgar los discursos de la ciudad o el medio doméstico que constituían el marco crítico en el que los arquitectos operábamos permanecían como cajas negras, no escrutadas, pero sí utilizadas. Woolgar, Steve, Ciencia: abriendo la caja negra (Barcelona: Anthropos, 1991).
2.- Colomina, Beatriz, “Cold war / hot houses” en Colomina, C., Brennan, A. y Kim, J., Cold war / hot houses (Nueva York: Princeton University Press, 2004). Traducción A. Jaque.
3.- Me refiero al popular Bedding in for peace, evento a mitad de camino entre el activismo político y el arte performativo en el que Lennon y Ono permitieron a los medios la entrada matutina a su habitación del Hotel Hilton de Ámsterdam, haciendo pública su intimidad cotidiana como pronunciamiento público contra la guerra en Vietnam. 1969
4.- Debo agradecer a los alumnos y profesores de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá de las Facultades de Arquitectura, Arte, Ciencias Políticas, Comunicación y Diseño, y a los profesores y alumnos de la Facultad de Arquitectura de la Pontificia Universidad Bolovariana de Medellín la permanente colaboración en la organización, en la puesta en marcha del curso y en la producción de material audiovisual. Y muy especialmente debo agradecer a la Consejería de Cultura de la Embajada de España en Colombia y a José Antonio de Ory en particular el apoyo en estos experimentos.
5.- Wallace, David F., “E unibus pluram” en Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer (Barcelona: Mondadori, 2001).
6.- Huertas, Amparo, La audiencia investigada (Barcelona: Gedisa, 2002).
7.- Morley, David, Televisión, audiencias y estudios culturales (Bueneos Aires: Amorrortu, 1996)
8.- Wallace, David F., “E unibus pluram” en Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer (Barcelona: Mondadori, 2001).
9.- Rosefeldt, Julian, Global Soap (Londres: The Saatchy Gallery, 2000-2004)..
10.- Omar Rincón es Director de Postgrado en Televisión en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, es Director de Postgrado en Periodismo, de la Universidad de los Andes es crítico de televisión del primer periódico en tirada y difusión de Colombia El Tiempo y es además autor de: Televisión, video y subjetividad (Buenos Aires: Norma, 2002), Televisión pública: del consumidor al ciudadano (Buenos Aires: La Crujía 2005). Narrativas Mediáticas: o como se cuenta la sociedad del entretenimiento. (Barcelona: Gedisa, 2006). Dentro del programa del curso Te odio amo tanto de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, Omar Rincón dictó la conferencia: “La telenovela: la fórmula, la cultura y la industria” en el Teatro Nacional de Bogotá, 19 de abril de 2007.
11.- Cabrujas, José Ignacio Y Latinoamérica inventó la telenovela. (Caracas: Alfadil, 2002). Citado por Omar Rincón en su conferencia . “La telenovela: la fórmula, la cultura y la industria” en el Teatro Nacional de Bogotá, 19 de abril de 2007.
12.- Schiavo, Marcio R. “Merchandising social: as telenovelas e a construcao da ciudadania”, artículo presentado en NP 14 núcleo de pesquisa ficcao seriada, del XXV Congresso Brasileiro de Ciencias de la Comunicacao, Intercom. Salvador. Citado en Mazziotti, Nora, Telenovela: industria y prácticas sociales (Bogotá: Norma, 2006).
13.- Mazziotti, Nora, La industria de la telenovela: la producción de ficción en Latinoamérica (Buenos Aires: Paidós, 1996).
14.- Rogers, Everett y Antola, Livia “A Latin American succes story” en Journal of communication, Vol.35, Nº4
15.- Citado por Fiallo, Delia “Vida y pasión de la telenovela” en Revista Comunicación, Estudios Venezolanos de Comunicación Nº9.
16.- Rincón, Omar, “La telenovela: la fórmula, la cultura y la industria” conferencia dictada el 19 de abril de 2007 en el Teatro Nacional de Bogotá, 19 de abril de 2007 dentro del programa del curso Te odio amo tanto de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.
17.- Mazziotti, Nora, Telenovela: industria y prácticas sociales (Bogotá: Norma, 2006).
18.- En 1971 Denise Scout Brown animaba a los arquitectos a explorar la cultura popular como depósito de sensibilidades extradisciplinares. en su famoso artículo “Aprendiendo del pop”: “…los decorados [de los medios de comunicación, del cine, de las telenovelas o de los anuncios de pepinillos en vinagre y de lustramuebles] representan la idea que alguien tiene (…) sobre lo que quieren los compradores de pepinillos en vinagre o los espectadores de telenovelas para una casa. (…) una alternativa al mirarse al ombligo que tan a menudo practica la arquitectura para investigar.” Scott Brown, Denise, “Learning from pop” en Casabella 359-360, diciembre 1971.
18.- Diego Barajas, y Camilo García forman la oficina de arquitectura HUSOS. Han trabajado describiendo y proyectando relaciones trasnacionales como casos de estudio en un proyecto más amplio comprometido con las formas de vida y los sistemas tecnológicos que pueden dar protagonismo a un mundialización basada en la diversidad, frente al proyecto regulador intrínseco a la globalización. Han proyectado una vivienda-taller en Cali, en la que la emisión de telenovelas latinoamericanas forma parte de las decisiones proyectivas del equipo de arquitectos.



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Andrés Jaque es arquitecto y dirige en Madrid desde el 2000 la oficina Andrés Jaque Arquitectos y desde el 2003 la Oficina de Innovación Política. Su trabajo ha sido premiado en numerosos concursos, publicado en revistas internacionales como Domus, A10 o Le Moniteur d’Architecture, publicaciones como ‘Architecture Tomorrow’ –Terrail. París. 2005- o ‘Emergence 4’- Editions Pyramyde. París 2005-, y expuesto en el Schweizerisches Architektur Museum de Basilea, en el Hellerau Festspielhaus de Dresde, La Casa Encendida de Madrid, la 7 Mostra di Architettura de la Bienale di Venezia o la Bienal de Arquitectura Iberoamericana 2004 en Lima. Como Tessenow Stipendiat, ha sido investigador residente de la Alfred Toepfer Stiftung en Hamburgo. Ha sido profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid y profesor invitado de la Universidad Javeriana de Bogotá, de la Escuela de Arquitectura de Alicante, de la Fundación Mies van der Rohe de Barcelona, de la Fundación Marcelino Botín, de la Escuela de Arquitectura de Valencia y de la Universidad de Castilla-La Mancha. Es además miembro permanente del grupo Young European Architects de Rotterdam y del Programa de Estudios Internacionales de Bogotá. Su obra Teddy House ha recibido el Premio Grande Área al mejor proyecto arquitectónico del 2005 en Galicia y ha recibido el premio Dionisio Hernández Gil por la Casa Sacerdotal Diocesana de Plasencia que forma parte de la selección de la VIII Bienal Española de Arquitectura.
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Jose Llano
Arquitecto, Diseñador de Delitos & Coreografo del Deseo
editor aparienciapublica
www.aparienciapublica.org
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sábado, septiembre 15, 2007

[AP] concurso CORREOS de CHILE


CORREOS de CHILE
concurso M.O.P.

Como es de costumbre los segundos lugares de muchos concursos de proyectos de arquitectura contiene una gama de riqueza proyectual mas concreta y mas eficiente. En este caso da cuenta la oficina ZERAFA en NYC y AATA en Chile de un tipo de proyecto arquitectural que ya no se basa en el pedestal y el monumento, sino en una estructura de orden mucho mas EVENTUAL, significada por el movimiento de la superficie y me refiero a las plasticidad del volumen y sus elevaciones, en relacion a la verticalidad, presencia y limites del proyecto.

El Segundo lugar


NEW YORK - Oficina Zerafa Architecture Studio: Jason Zerafa;Eduardo Carmona; Carolina Meller; Francisca Noguera / CHILE - Oficina AATA arquitectos: Sebastían Cerda; Nicole Gardilic; Fernando Sandoval

Esencialmente y en torno a una serie de observaciones proyectuales, podemos decir:

la base se transforma en un espacio publico mucho mas categorico al romper en su tectonica vidreada que contiene la torre, pues entrega diferentes medidas escalares que nos pueden re-programar y armar una mirada mas elocuente de la espacializacion urbana, no mas MONILITICA sino TECTONICA.



La superficie trabajada mediante una serie de traslucideses entendidas no como una escenografia sino condicionadas sobre el programa proyectual, involucra interesantemente como dos cuerpos GEOMETRICO y el cuerpo PLASTICO de la obra se intencionan no desde una subjetividad sino como lo comentamos, desde el programa colocando en los desplazamientos de estos cuerpos, aeras publicas que a su vez se abren a la relacion de la calle y la lejania del cuerpo y su emplazamiento.

PODIUM, a lo mejor sobre este punto podriamos detenernos un poco mas, es interesante de que manera al establecer ya la "ROTURA" de la figura, como una manera de acontecer el PODIUM al no construirse como base sino que aparece sobre su extremo, jerarquiza rompiendo la silueta de la base permitiendo re-programar la fachada y sus areas publicas. Sin embargo la dureza del trabajo del PODIUM y la falta de magnitudes intermedias desalojan de alguna manera la escala del sujeto y por ende alguna practica posible, pero la propuesta es eveidente mejer a llegar MONOLITICAMENTE a su base sin una expresion de orden que permita entender como acontece lo publico en la llegada del edifcio a la primera PLANTA.


El primer LUGAR

Al parecer la monolitica forma de acontencer no solo es un rango de prestigio sino de una eficiencia que recuerda a los maximos arquitectos alemanes, MENOS ES MAS. Sin embargo hay dos cuotas de racionalismo que se quedaron fuera del marco de accion.

La primera es la relacion del PODIUM con respecto a la espacialidad publica que se propone en el sector, no es menor que el edificio solo permita establecer una tipo de propuesta de acercamiento a su base por medio de puentes, aislando finalmente la forma a su primer escala, el espacio publico sino ademas la construccion de la puerta arquitectonica sobre la base de la magnitud de la relacion SUPERFICIE & SUELO tampoco aparece (excepto en un cambio de dimensiones del puente, pero quien lo ve?), de esta manera el re-pensar finalmente el proyecto en sus terminos tectonicos en sus superficie, no nos permite reflexionar en ningun momento de que manera el edificio acontece TECTONICAMENTE A LA ESCALA PUBLICA DEL SECTOR. Cuando inscribo la palabra tectonica en varias ocasiones no me refiero al hecho construido sino al hecho arquitectural que marca la presencia de la obra finalmente sobre la espacialidad.



Oficina de Cristian Prado, Tomás Prado Lamas; Francisco Pizarro Casanova; Pablo Meza Torres; Efraín Torres Jara.

La segunda aproximacion y no menos compleja son los marcos de referencias que se plasman siempre sobre estos concursos. Frente a este encargo se situa una mirada a una torre en particular, PT Karyadeka Pancamurni / ARQUITECTONICA. Creo que siempre el manejo de imagen objetivo trae este tipo de retrasos imaginativos y ademas trae no menormente una posicion cultural menos clara. Me refiero a lo siguiente, es interesante preguntarse de que forma las influencias tieneden a re transformar la primera idea, siempre hay un contexto desde donde se instala o se inscribe la forma, sin emabrgo cuando las aproximaciones son tan elocuentes es dificl poder enumerar algunas diferencias de decision no me quiero detener en las condiciones esteticas de la obra, siempre tan majaderas y poco claras, sino en la decisiones proyectuales que determinan finalmente el SENTIDO de la OBRA. Es desde aqui, donde no entiendo como este marco de referencias no pudo ser modificado o replanteado, por supuesto que siempre hay una cuota de ingenuidad y tambien es claro que no se ha descubierto la POLVORA, sin embargo ese marco de accion sobre como construir ideas a traves de imagenes ojala sea mas propositivo, pues los sistemas de representacion y me refiero a las tecnologias 3D de modelado, no es solo una herramienta sino procesos de construccion de conocimiento, y a su vez las imagenes que generamos no son el reflejo de nuestra sociedad simplemente de manera descriptiva sino que son productos de nuestras formas de hacer, MODOS DE HACER de producir espacialidades, la IMAGEN como documento social y como rastro de la operatividad proyectual.



Proyecto de ARQUITECTONICA / JAKARTA-Indonesia


Proyecto ganador CORREOS de CHILE/ Santiago-CHILE


referencias / ARQUITECTONICA
http://archrecord.construction.com/projects/bts/archives/tallbuildings/08_MenaraKarya/

RESULTADOS
concurso CORREOS de CHILE
http://www.mop.cl/noticias/200709/070914_correos.htm


Jose Llano
Arquitecto, Diseñador de Delitos & Coreografo del Deseo
editor aparienciapublica
www.aparienciapublica.org
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martes, septiembre 04, 2007

[AP] Palladio aterriza en el planeta Ikea / Andres Jaque y Juan Navarro Baldeweg


Palladio aterriza en el planeta Ikea
Andres Jaque y Juan Navarro Baldeweg

Juan Navarro Baldeweg y Andrés Jaque hablan de cómo ha cambiado la arquitectura

el PAIS
J. RODRÍGUEZ MARCOS
30/08/2007


Si es cierto que el orden de una mesa es directamente proporcional al poder de quien la usa, Juan Navarro Baldeweg, uno de los arquitectos más respetados del momento, está lejos de ser poderoso. Su despacho en Madrid está lleno de maquetas, planos que corrige a lápiz, pequeñas esculturas, un juego del Mikado y docenas de libros.

En 1998, Navarro obtuvo la prestigiosa Medalla Tessenow, que permite que el galardonado beque en Alemania, durante un año, a un arquitecto joven. El elegido fue el madrileño Andrés Jaque, que entonces colaboraba en su estudio. Aunque les separan más de 40 años, ambos plantean cuestiones a las que sus colegas suelen contestar: "Eso no es arquitectura".

"Estamos en un momento muy formalista, pero la arquitectura no se agota en los edificios", explica Navarro Baldeweg. No es, pues, extraño que la futura tesis doctoral de Jaque, dirigida por el propio Navarro, analice los aspectos físicos de la prestidigitación: "La atención se fija en un punto, y la magia sucede en otro", explica Jaque. "En un espacio complementario", abunda Navarro. "La arquitectura crea emociones a partir no de cosas extraordinarias, sino cotidianas". El maestro pone un ejemplo: la luz durante el barroco. El discípulo, otro: la organización de un supermercado. Los dos creen en un "funcionalismo ampliado" que supere el predicado por la Bauhaus. "Jamás se consideró una obligación del funcionalismo atender a lo invisible, pero lo es", explica el arquitecto cántabro. "Pensar en los contenidos repercute en la forma. Son cosas de las que se ocupaban la sociología o el marketing, pero que determinan la organización de un edificio".

Aunque ahora una tendencia devora a la anterior poco antes de ser devorada por la siguiente, Navarro recuerda que las construcciones físicas siempre incorporan construcciones imaginarias condenadas a caducar: "Pero hay cosas esenciales que no cambian. Cuando la arquitectura es buena, tenemos con ella la misma relación que con nuestra propia naturaleza. Todos viviríamos en una casa de Palladio, en la Villa Rotonda, claro, aunque sea fruto de una organización mental que tiene poco que ver con la nuestra".

De la Villa Rotonda a los apartamentos de 30 metros, Jaque afirma que se puede hacer buena arquitectura en poco espacio: "Nuestro trabajo tiene que ser un filtro de alegría para lo que ya existe". Y recuerda su proyecto de Casa Tupperware, de 25 metros: "Era una casa enana, pero tenía todo lo necesario y, además, realzado con colores y pequeños gestos. Un arquitecto es el anfitrión de una fiesta: no juzga a sus invitados, intenta que todos se sientan bien".

Siguiendo por el camino más prosaico, resulta imposible no preguntarse cómo se habla de lo invisible con un alcalde. "Mi experiencia", explica Navarro Baldeweg, "es que lo mejor que he podido hacer en arquitectura ha pasado sin que se den cuenta. Si no, piensan que les va a costar dinero. ¡Y es gratis! No puedes hablar a la gente de la arquitectura como prestidigitación porque sale corriendo. Lo que sí debes hacer es poner en práctica tu discurso, como si fuera un plus. A la larga se interpreta bien".

Navarro siempre ha optado por la discreción frente a la pompa. ¿Nunca le han pedido un edificio emblemático? "Lo emblemático", responde, "no es un objetivo, sino un resultado. Si no, alguien como Barragán no se habría comido una rosca, pero hoy es un héroe nacional en México. Hay buenos arquitectos que por la pretensión de ser siempre emblemáticos pierden toda su fuerza. Ahora, en algunos concursos, hay cuestionarios para el jurado sobre el carácter más o menos emblemático de una propuesta. Es un disparate".

Juan Navarro Baldeweg se graduó como arquitecto en pleno siglo XX. Andrés Jaque, al filo del XXI. ¿Cómo ha cambiado la profesión? "Cuando yo estudiaba", recuerda el primero, "consistía en pensar las posibilidades del acero o del vidrio y en crear objetos a partir de ahí. Había que construir ex novo. Ahora todo está construido y la arquitectura es un trabajo de metamorfosis". Para Jaque, las grandes renovaciones de nuestro entorno son anónimas o colectivas: "Las casas de Europa las ha transformado Ikea". En su opinión, YouTube ha cumplido el sueño de hacer de cada ser humano un artista: "Internet ha permitido que individuos que están en su casa en pijama cooperen con otros que están al otro lado del mundo. Así pueden colocar en la esfera pública los aspectos más raros de su vida: ser aficionados a los sellos de flores, yo qué sé... En las ciudades, además, se convocan con el móvil encuentros masivos. Antes las cosas que contaban estaban en el mainstream. Ahora, gente con una visión marginal del mundo puede colocar sus productos junto a los más prestigiosos. Ahí están los Arctic Monkeys: sin un solo disco eran ya un fenómeno gracias a Internet. El espacio público ha cambiado radicalmente".

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Andrés Jaque

A la edad en que se jubilan los porteros de fútbol, empiezan a trabajar los arquitectos. El suyo es un oficio lento en el que un cuarentón, diga lo que diga la Unesco, todavía es joven. Por eso, con 35 años y estudio propio desde hace siete, el madrileño Andrés Jaque es un caso extremo de precocidad. Acaba de proyectar una casa en Ibiza, pero sus trabajos más celebrados son, por ahora, de interiorismo: el restaurante Ojalá, en Madrid, y una casa sacerdotal en Plasencia (Cáceres) que él mismo define como "el primer chill out católico".

Juan Navarro Baldeweg

Santanderino, de 1939, arquitecto y pintor, académico y premio Nacional de Artes Plásticas en 1990, Juan Navarro Baldeweg debe de ser el hombre tranquilo más ocupado del mundo. En primavera publicó un libro de ensayos -Una caja de resonancia (Pre-Textos)-; este verano trabaja en una exposición de pintura para la temporada que viene, y en otoño inaugurará en Madrid el Teatro del Canal. Ha construido en Altamira y Princeton, pero sigue investigando al margen de los encargos. Y leyendo poesía china.
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links
el PAIS
http://www.elpais.com/articulo/ultima/Palladio/aterriza/planeta/Ikea/elpepucul/20070830elpepiult_1/Tes



Jose Llano
Arquitecto, Diseñador de Delitos & Coreografo del Deseo
editor aparienciapublica
www.aparienciapublica.org
http://aparienciapublica.blogspot.com/

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martes, agosto 21, 2007

[AP] EMOCIONAL, RELACIONAL Y COTIDIANA / re-activar la arquitectura


EMOCIONAL, RELACIONAL y COTIDIANA

Jorge Garcia de la Camara es el autor de este articulo (bloggero de EPULARE), llamado EMOCIONAL, RELACIONAL Y COTIDIANA, tres tacticas del arte contemporaneo para re-activar la arquitectura. Este articulo es un tipo de breve y potente lectura sobre no solo las claves interpretativas de las relaciones arquitecturales contemporaneas y sus deslindes teoricos, sino que un dispositivo instrumental que nos provee sobre la materia del arte y las experiencias urbanas, que se depositan violentamente sobre nuestros reflejos, rastros y los relieves de una realidad topica, un tipo de apariencia que ya no se modela sobre la silueta sino sobre una tectonicidad material.

Es un articulo propositivo, re-activo y con un guino de perplejidad, desde mi intucion una lectura emocional, a lo mejor demasiado para mi, sin embargo todavia se puede creer en la cultura material de la arquitectura.

muchas gracias JORGE
por tu confianza en la disciplina

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EMOCIONAL, RELACIONAL Y COTIDIANA / Tres tácticas del arte contemporáneo para re-activar la arquitectura.

Artículo publicado en la revista del Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla Neutra (n.15)

Por Jorge García de la Cámara

Neutra 15



Pensar que puede acotarse un espacio de análisis, de problematización y de articulación interna de la disciplina al margen de las corrientes del pensamiento contemporáneo es un puro engaño, un defensivo posicionamiento que autoexcluye la arquitectura y los arquitectos del universo de la cultura. / Ignasi de Solà-Morales. Sadomasoquismo. Crítica y práctica arquitectónica. Casabella 545.

Los períodos de decadencia fueron siempre activadores de cambio, y aún no siendo necesariamente inauguradores de progreso y mejora, sí se nos han presentado como detonadores de cuestionamiento.

Hipótesis: si la arquitectura actual y nuestras ciudades producen sobreabundancia de retórica, y los abanderados de la contemporaneidad sucumben a la acrobacia de la auto-representación festiva, pudiera ser que nos encontráramos ante un período de decadente euforia. No sé si somos conscientes, pero estamos ávidos de reflexión y autocrítica. Este artículo, sin dar nada por hecho, busca reconocer en determinados ámbitos del arte contemporáneo estrategias que abran vías de exploración para una arquitectura más crítica, de interés social y sensible a realidades que en la mayoría de ocasiones la profesión parece no poder ni querer atender.

No es un procedimiento nuevo. Es bien sabido que la arquitectura se ha servido y querido reconocer en las propuestas de sus coetáneos desde la Era Moderna hasta nuestros días. A diferencia de períodos históricos recientes como las vanguardias de principios del siglo XX, el hecho que haya una necesidad de reconocer en el arte contemporáneo tácticas útiles para el trabajo de la arquitectura, responde a situaciones bien diferentes a la búsqueda de la lógica de la máquina, la abstracción y la objetivación de los intereses personales en intereses colectivos. Hoy, instalados en la euforia perpetua (Pascal Bruckner, 2001), la arquitectura parece querer emular el optimismo cómodo y despreocupado de la publicidad, la comodidad y simplificación de las tecnologías, así como la inmediatez en los consumos. Loable objetivo si estuviera al alcance de todos y no desacentuara aspectos inherentes al hecho preciso de habitar y convivir en el espacio.

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Por el contrario, estar abierto a lo espontáneo, a lo casual, a lo cotidiano frente a lo extraordinario, a lo no cuantificado, a la interacción con el otro, a poner en valor la capacidad “subjetivizar” el lugar y transformarlo, son vías de trabajo a las que la arquitectura no puede permitirse renunciar. El arte contemporáneo reciente ha focalizado muchas de sus prácticas en estos campos de experimentación, recurriendo de forma habitual a la arquitectura y la ciudad como soporte para sus propuestas. Partiendo de esta retroalimentación, el artículo expone tres tácticas del arte contemporáneo desde las que poder experimentar nuevas vías para una arquitectura más atenta a procesos y correspondencias que a resultados formales. Las tácticas propuestas, lejos de ser dogma, constituyen un esfuerzo por sintetizar procedimientos y actitudes en torno al hecho de ser y relacionarse. Apoyadas en el trabajo reciente de artistas, buscará plantear incógnitas y abrir ámbitos de reflexión desde los que avanzar hacia actitudes más activas alejadas del conformismo de la normalización de lo correcto y extraordinario.

Pulsar la ciudad y su constante renovación desde las tácticas y no desde las estrategias (Michel de Certeau) es una apuesta por la recuperación de espacios perdidos de ciudadanía, por ampliar los márgenes de una ahogada cultura urbana. Hacerlo desde el arte y desde la vida simbólica, es hacerlo despojado del lastre regulador y previsible que la normalización impone. El arte como instrumento tangible de la coexistencia social, como ventilador de una realidad especulativa, axfisiante. Pero también como descubridor de un mundo al que asomarse.

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1. Táctica emocional.

Félix Guattari, en sus análisis sobre la noción de subjetividad (Prácticas ecosóficas y restauración de la ciudad subjetiva, Revista Recherches i Chimères; Revista Quaderns 238), nos previene del peligro de su petrificación desde el momento en que se pierde el gusto por lo diferente y lo imprevisto. La infantilización de los comportamientos y la constante búsqueda de felicidad, anestesian y postergan hasta lo insostenible instintos y sentimientos propios de la condición humana. Pasión, libertad, deseo, pero también miedo, vulnerabilidad, dolor… son estados difíciles de exponer públicamente. Crear ámbitos para la proyección emocional del sujeto o la colectividad en el espacio constituye uno de los procedimientos empleados por el arte en su alejamiento de la objetualización, poniendo al abasto herramientas y mecanismos no solo para la representación colectiva, sino incluso para la introspección más íntima.

El trabajo de Josep-Maria Martín (Ceuta,1961) basado en la proyección empática en torno a las necesidades particulares de personas o colectivos, constituye un buen referente en relación a las tácticas emocionales. Su “Prototipo para gestionar emociones en el hospital” desarrollado en colaboración con el arquitecto suizo Alain Fidanza para el Hospital Provincial de Castellón (Espai d’Art Contemporani de Castelló), se plantea como dispositivo capaz de generar situaciones y experiencias reales entre las personas implicadas en la enfermedad.
El valor del prototipo no reside por tanto en la formalización de un espacio concreto con materiales, colores y mobiliario preciso, sino en poner en evidencia la necesidad de un lugar-apéndice para la introspección, la relación y la expresión de los estados de ánimo.

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Interesado más por el enriquecimiento colectivo implícito en los procesos y las negociaciones que por el objeto final, el prototipo es una invitación a la reflexión en torno a la enfermedad, a cómo convivir con ella, relacionarse y compartir descubrimientos. Un servicio activo para la comunidad, atento a sus deseos de voz y expresión.

Acompañando a estos dispositivos sensibles a lo íntimo, otras propuestas se centran en la exposición pública del sentir colectivo. La instalación “Almacén de corazonadas” del mexicano Rafael Lozano-Hemmer (Ciudad de México, 1967) en la antigua fábrica de La Constancia, Puebla (México, 2006) y presentada como “Pulse room” en la 52 Biennale de Venecia 2007, indaga en el efecto de la proyección de los estados anímicos sobre el espacio y su resonancia entre los visitantes.

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En “Almacén de corazonadas” Lozano-Hemmer sitúa equidistantes 100 bombillas incandescentes colgadas del techo en el enorme espacio hipóstilo de la fábrica abandonada (recientemente declarada Monumento Nacional). Un sensor cardíaco registra los latidos del corazón de cada uno de los visitantes, quedando simbolizado su sentir vital en una de las bombillas del gran espacio.

Cada vez que alguien registra su estado emocional, la sala completa se ilumina por instantes, representando al unísono el sentir comunitario en cada una de sus intensidades vitales, en cada una de sus diferencias y haciendo a todos protagonistas de un estado de ánimo colectivo y plural en torno a un espacio puesto en valor.

El interés de ambas formas de proceder reside en poner a las personas como activadores emocionales de un contexto concreto. A través de una necesidad por gestionar una situación compleja o bien de una proyección sensorial, el lugar y su entorno se inviste de una significación de la que antes carecía, creando a su vez herramientas para la elaboración colectiva de sentido.

2. Táctica relacional.

Nicolas Bourriaud en su polémico texto “Estética relacional” (1997) define el arte relacional como aquel que tiene por horizonte teórico la esfera de las interacciones humanas y su contexto social, frente a la afirmación del espacio simbólico y privado. Entiende la obra de arte no tanto como un espacio por recorrer, sino como “ una duración por experimentar, como una apertura hacia un intercambio ilimitado”. Así, tras un siglo XX de preguntas en torno a cómo ha de ser la arquitectura y el arte de nuestro tiempo, se hace urgente que nos paremos a reflexionar en mecanismos que nos permitan habitar, convivir y relacionarnos en los espacios y objetos recreados.
Si Manuel De Landa en “A thousand years of nonlinear history” (1997) nos proponía una lectura de la historia en términos deleuzianos en la que lo inesperado, lo casual y aleatorio se presentaban como activadores de acontecimientos, parece lógico pensar que en esas soluciones para el habitar planteadas por el arte, los encuentros, azares y accidentes estén presentes más que nunca en sus propuestas. Un arte y una forma de proceder, por otro lado, capaz de inducir a mecanismos de relación en tiempos de asepsia física y comunicativa entre desconocidos.

El interés de Josep-Maria Martín por dar expresión, voz y forma poética a los anhelos de personas y a las necesidades colectivas, le ha embarcado recientemente en el proyecto “Who’s on the line? Call for free!” a lo largo del estado Alemán y con motivo del la Feria del Libro de Frankfurt 2007 (una fase anterior del proyecto fue presentado en 2003 en Barcelona), y que a lo largo de 2008 recorrerá diferentes capitales europeas en el año dedicado al diálogo intercultural en la UE.

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Dos cabinas telefónicas instaladas en el interior de una autocaravana dan la posibilidad de llamar por teléfono a cualquier persona en cualquier parte del mundo gratuitamente durante diez minutos. Tras su llamada, el usuario podrá conversar tranquilamente con uno de los 28 escritores invitados a participar en el proyecto, y que durante un día, permanecerá en el interior de la caravana intercambiando impresiones. Las conversaciones servirán como punto de partida para relatos cortos, cuentos, anécdotas, publicados todos en un volumen de autoría colectiva. Una vez más el proyecto entendido como proceso frente a objeto terminado. En este caso deslocalizado y tejiendo una red creciente e itinerante de deseos, en el que cada uno tiene su cometido y todos terminan ganando: el escritor generando su obra y dando voz a aquellas anónimas; el usuario, disfrutando de un servicio y constituyéndose en un eslabón más de historias hilvanadas; la organización, generando una plataforma de comunicación; el artista, como instrumento social y vehículo de formalización de anhelos colectivos.

3. Táctica cotidiana.

“El tramo de Hudson Street donde yo vivo es diariamente escenario del ballet de las aceras más inextricable. Yo hago mi personal entrada en el abismo un poco después de las ocho, cuando saco el cubo de la basura aseguro que me divierto lo mío, bailo la parte que me toca en la representación general, como hacen también los estudiantes de los primeros cursos del instituto caminando en bandadas por el centro del tablado tirando los envoltorio de los dulces al suelo […]. Mientras barro los envoltorios que han dejado tras de sí los mozalbetes, observo las restantes ceremonias rituales de por la mañana”.

Jane Jacobs en “Muerte y vida de las grandes ciudades” (1961) hace de la cotidianeidad y del sentido común las herramientas esenciales para poner en evidencia las carencias de los modelos urbanos heredados de la modernidad. Desde un posicionamiento crítico, atento y lleno de sentido del humor, desgrana en su texto cómo gestos casi imperceptibles del día a día, códigos no pactados, un sentido inconsciente de la responsabilidad colectiva, generan mecanismos de convivencia y seguridad mucho más eficaces que toda política cargada de intencionalidad. Así, hechos intrascendentes, mecánicos y rutinarios se convierten en desencadenantes de reflexión y progreso.

Esa puesta en valor del sentido común aplicada a los actos del día a día para una mejora de la convivencia, mostraba una forma de entender la cotidianeidad bien diferente de la que por entonces sus coetáneos del pop-art hacían uso. Frente a la cara amable de la seriación objetual implícita en el optimismo capitalista de las tecnologías, consumos y modas, la puesta en valor de lo único y de las actitudes creativas se perfilaban como mecanismos de supervivencia para una latente alienación por venir.

Hoy, la democratización de tecnologías y consumos ha irrumpido de tal forma en el día a día, que la “sobre-exposición” a la comodidad corre el riesgo de mermar actitudes independientes y creativas en los actos rutinarios. El interés de un sector del arte reciente por la cotidianeidad y la vida real reside en hacer de estos actos rutinarios procesos generadores de reflexión y de posicionamiento personal.

El registro de la vida real en el quehacer diario ha tenido en los proyectos videográficos de artistas un desarrollo amplio en la esfera de lo laboral, público y doméstico.

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Alicia Framis (Mataró, 1967) retrata en su serie “Secret Strikes. Archivos de momentos” instantes laborales suspendidos en ámbitos de trabajo concretos que la cámara va recorriendo en planos secuencia. Inditex, Tate Modern, Museo Van Gogh (2006) y el Netherlandsche Bank de Utrecht (2004) son los escenarios elegidos para una reflexión en torno a las distintas ocupaciones en centros de producción, así como a las relaciones generadas en el marco de las jerarquías profesionales en función de quién, cómo, dónde y con qué intencionalidad son desempeñados los roles. Sus protagonistas detenidos en la acción se presentan como “huelguistas secretos” en su quehacer cotidiano.

En el ámbito del espacio público, los trabajos sobre videovigilancia urbana desarrollados por Jill Magid (Bridgeport, 1973) nos recuerdan las palabras de Marc Augé en relación a los espacios de tránsito, aquellos en los que se exhiben con mayor insistencia los signos del presente (El tiempo en ruinas, 2003). Son esos espacios los que Magid emplea para hacer de su propia biografía, una memoria viva de la ciudad. Las cámaras fijas de videovigilancia convierten a la ciudad en un ente permanente, estático, y a los ciudadanos en elementos efímeros; su continua actividad permite hacerlos visibles y darles un marco físico de existencia. La instalación multimedia “Evidence Locker” para la Bienal Internacional de Liverpool de 2004 constituye una interesante aproximación a la vigilancia y autovigilancia en los contextos urbanos.

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Durante 31 días Magid recorrió las calles de Liverpool (la ciudad con el sistema de videovigilancia más completo del Reino Unido) desarrollando una intensa relación con los servicios de vigilancia de la ciudad. Enfundada en un distintivo abrigo rojo, se sometía a pequeñas acciones como por ejemplo, la de circular por las calles con los ojos vendados y la única guía del Observador a través del móvil circulando de cámara en cámara. La burocracia implícita de los servicios municipales, le obligaron a cumplimentar cada día un formulario para poder acceder a sus propias imágenes, que ella, como si de cartas a un amante se tratara, le servían para narrar estados de ánimo y pensamientos en su paseos por la ciudad.

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El ámbito de lo privado y doméstico sirve a David Bestué (Barcelona, 1980) y Marc Vives (Barcelona, 1978) para la realización de sus “Acciones en Casa”, que en el paso de lo público -“Acciones en Mataró”- a lo estrictamente personal –“Acciones en el cuepo”-, sirven para la experimentación directa sobre objetos de uso cotidiano. Una narración perfomativa de más de 100 acciones son el hilo conductor para la manipulación y construcción de artefactos domésticos que aportan una mirada desacralizada y llena de humor gamberro en torno al hecho del habitar propuesto tanto por las coronas de la modernidad como por los modelos de consumo masivo.

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Las últimas décadas han puesto en evidencia la disolución paulatina del objeto artístico como respuesta a su creciente fetichización y moneda de cambio en el sistema capitalista, haciendo de las propuestas de vocación social, participativas y de interés colectivo, un campo de trabajo crítico y atento a las nuevas necesidades de una sociedad cada vez más polarizada y nerviosa ante la obligatoriedad de adaptación al cambio constante. La arquitectura, sometida a plazos y procesos más dilatados, asiste inquieta a un proceso completamente inverso, en el que la obra fetiche es buscada con ahínco desde lo representacional, al tiempo que se aleja de la verdadera necesidad de adaptación a los cambios derivados de las tecnologías y nuevos modos sociales. La anécdota en arquitectura no es válida; hagámonoslo mirar.

Este artículo es fruto del encargo de la Revista Neutra (Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla) y de los trabajos de investigación de doctorado realizados en la Universidad Politécnica de Cataluña.

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Jose Llano
Arquitecto & Coreografo del Deseo
editor aparienciapublica
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sábado, agosto 04, 2007

[AP] La arquitectura del poder de Deyan Sudjic / BOOK


La arquitectura del poder de Deyan Sudjic
BOOK

La Arquitectura del Poder (The Edifice Complex, en su versión original) es un recorrido por las relaciones entre los arquitectos y el poder, poder entendido como político, económico, social o cultural, y de como en esta relación el arquitecto termina proyectando los deseos de su benefactor. Con este análisis Sudjic se pregunta porque los grandes proyectos se los terminan repartiendo siempre una docena de arquitectos, y no siempre tras ganar un concurso, pues el libro esta lleno de ejemplos en donde tras la grandielocuencia de las presentaciones, se esconden intereses ajenos a la arquitectura.

El libro empieza con el paradigmático caso de Albert Speer al servicio de Hitler, pasando por Mussolini y Terragni, Le Corbusier, hasta los popes de la actualidad: Rem Koolhaas, Foster, Ghery, Libeskind y como no, el señor de las demandas Santiago Calatrava.

El libro no solo es interesantes para arquitectos, sino para el público en general, pues es la sociedad la que finalmente “vive” estos proyectos, en los casos citados, siempre para dar gusto a su majestad, el Rockefeller Center, las Torres Gemelas, la ciudad de la cultura en Santiago de Compostela, el EUR en Roma, todos proyectos pensados y encargados para que sus mecenas sean recordados a través de la historia.

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Deyan Sudjic: Fue Director de la revista Domus, curador de la Bienal de Venecia de Arquitectura en 2002y crítico de arquitectura en The Observer. Aquí un perfil más extenso en la revista Icon.


critica
LA ARQUITECTURA DEL PODER de DEYAN SUDJIC
ARQ.tipo
fragmentos del libro

Irresistible como una novela… Por momentos es como si la reflexión académica y la columna de cotilleos se fusionaran…Sudjic nos lleva continuamente detrás de las bambalinas…. Fascinante
Norman Foster

Una lectura imprescindible para cualquiera interesado en cómo se construye el mundo en que vivimos
Amanda Levete, / The Independent


El lector es introducido en un manicomio habitado por políticos sedientos de poder, mecenas extremadamente ricos y los arquitectos que han trabajado para ellos… Al final, y pese a todo, la arquitectura resulta ser importante, así como el escribir sobre ella de un modo erudito, apasionado e inteligente
New Statesman


Ahora todo el mundo quiere un icono. Quieren que un arquitecto haga lo mismo que hizo el Guggenheim de Gehry para Bilbao y el teatro de la ópera de Jorn Utzon para Sydney. Cuando por fin se inauguró el Walt Disney Hall en Los Ángeles, en la mayoría de los discursos de la ceremonia de inauguración se habló más de cómo la nueva sala de conciertos afectaría a la imagen de la ciudad que de su acústica. Sin duda, no es ésta una manera infalible de conseguir una arquitectura discreta y con tacto, o incluso de calidad. El efecto de tanta preocupación por crear una imagen es tan perjudicial para los arquitectos como para las ciudades que los contratan. Nunca se ha dado que tanta arquitectura de alta visibilidad fuera diseñada por tan poca gente. A veces parece como si sólo hubiera treinta arquitectos en todo el mundo, el circo volador de viajeros eternos. Veinte de ellos se toman a sí mismos lo bastante en serio como para reconocer la presencia de otro miembro del círculo mágico cuando se encuentran en la sala de primera en Heathrow; los otros diez se han quedado ya sin fuerzas tras haber sido adelantados por sus colegas, aunque de momento todavía pueden captar clientes gracias a sus glorias pasadas. Juntos forman el grupo que da los nombres que surgen una y otra vez cuando otra ciudad tristemente engañada se pone en acción con la falsa idea de que va a superar al Guggenheim de Bilbao con una galería de arte que se parecerá a un choque de trenes, un platillo volador o un hotel en forma de meteorito de veinte plantas. Se les ve en Nueva York y en Tokio, y, salvo dos excepciones, son todos hombres; están en el avión rumbo a Guadalajara y Seattle, en Ámsterdam y, por supuesto, por toda Barcelona. Y ahora empiezan a converger en Pekín. Se van encontrando una y otra vez, participando en los mismos concursos convocados por invitación, y aparecen en el estrado de las ceremonias del premio Pritzker y en los jurados que eligen a los ganadores de los concursos en los que ellos no participan. ¿Y esto por qué es así? En parte porque la arquitectura ha conseguido dejar su impronta en una cultura más amplia de una manera que nunca lo había hecho antes: ahora la gente se fija en los edificios. El problema es que dado lo extraña que es buena parte de la arquitectura contemporánea, ¿cómo pueden los clientes saber que su accidente de trenes, su meteorito o su platillo volador en concreto va a ser el hito que buscaban y no la pila de basura que en el fondo sospechan que es?
La respuesta es que no pueden saberlo. Así que dependen de esa lista de treinta nombres de arquitectos que los diseñaron antes. Son los que tienen licencia para ser raros. El que contrata a uno de ellos puede estar seguro de que nadie se burlará de él. Es como comprar un traje de la marca adecuada cuando uno no entiende de moda. Pero es un arma de doble filo. Cuantos más proyectos acaparan esos pocos nombres, menos nombres quedan para elegir en el siguiente proyecto. El resultado es que la arquitectura se convierte en una actividad brutalmente dividida, atrapada entre la hambruna y la glotonería. O bien los arquitectos tienen demasiado trabajo para concentrarse en él como es debido y, por lo tanto, echan a perder su reputación al parodiarse a si mismos, o tienen tan poco trabajo que la ampliación de una cocina puede convertirse en la obra de toda su vida y, por lo tanto, se mueren de hambre. Eso favorece bien poco a los supuestos beneficiarios del proceso. Asimismo, la continua atención y el bombo tienen un efecto preocupante en algunos de los miembros más sugestionables del circo volador. Y es que empiezan a creérselo. No pueden evitar un asomo de burla despectiva hacia cualquier arquitecto que no pertenezca al círculo encantado y que no esté presente en la sala en un momento dado. Pero además está la constante preocupación de que los eclipsen al temer que su pertenencia al grupo sólo sea temporal. Es el resultado natural de la extraña búsqueda del icono que invadida la arquitectura.

Santiago Calatrava, la versión oscura y kitsch de la inventiva juguetona y libre de Gehry, sigue considerándose arquitecto. Pero en realidad ha renunciado a diseñar edificios para concentrarse en la producción de iconos. Creó la estación de tránsito en la Zona Cero, con sus elevadas alas de cristal que apuntan hacia el cielo y su pico de acero que toca el suelo y que recuerda de manera molesta al logo de American Airlines. Su teatro de la ópera de Valencia parece el esqueleto blanqueado de una criatura marina prehistórica inflado a gran escala. Calatrava no para de inaugurar puentes nuevos para añadir a una colección que incluye muestras de Bilbao, Barcelona, Mérida, Manchester y Venecia. De una manera conmovedora, sigue insistiendo en dar una excusa funcional (…). Calatrava diseñó lo que se supone que es una sala de conciertos en Santa Cruz de Tenerife, una ciudad de 250.000 habitantes. Oficialmente, se dijo que la estructura de cemento blanco parece una ola que rompe en el paseo marítimo. Los menos comprensivos la interpretarían como una representación gigantesca del velo de una monja, o incluso como una especie de imitación del lejano Sydney. En cualquier caso es el clásico proyecto icónico: un edificio cultural, diseñado con una importante subvención de los fondos públicos, con la clara intención de conseguir que una ciudad desconocida salga en las páginas de las revistas de las compañías aéreas. Calatrava es un fuera de serie, y todo el mundo sabe que además de arquitecto también es ingeniero, una combinación que le ha permitido hacer ver que su obra esconde una lógica interna, lo que le da la excusa para lo que, de lo contrario, podría quedar como un exhibicionismo descarado (…). El museo ha sido el tipo de construcción más vulnerable entre los edificios que pecan de esta tendencia, porque es con el que es más fácil jugar. Los arquitectos pueden manipulado, pero el verdadero problema surge cuando la gente intenta hacer lo mismo con una biblioteca pública o un plan de viviendas. Sin embargo, cuanto mayor es el número de los clientes que siguen pidiendo iconos, menor es la tendencia de una nueva generación de arquitectos a complacerlos. Los edificios banales, estridentes, exhibicionistas, sufren las consecuencias de la ley de los rendimientos decrecientes. La acertada respuesta de los artistas más jóvenes que poseen una visión estratégica -por ejemplo, Foreign Office Architects- es diseñar edificios que, como la terminal de transbordadores de Yokohama, no puedan reducirse a un logo. Y el museo nuevo de más éxito en Estados Unidos es una vieja fábrica de cajas de cartón a orillas del río Hudson, desprovisto de cualquier tipo de monumentalismo afectado. Tal vez, como el art nouveau, que floreció brevemente a finales del siglo XIX, el icono se volvió ubicuo justo cuando estaba a punto de desaparecer.

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Jose Llano
editor aparienciapublica
www.aparienciapublica.org
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