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miércoles, agosto 08, 2007

[AP] entrevista a SASKIA SASSEN / Tecnología y 'poder de los sin poder'


entrevista a SASKIA SASSEN
Tecnología y 'poder de los sin poder'

P.- Vivimos en un mundo en el que las nuevas tecnologías nos imponen tener una identidad digital. ¿Estamos preparados?

R.-Bueno, sí y no. Por un lado, sí, porque existe el concepto de identidad digital casi como imaginario. La gente que aún no la tiene, especialmente en el primer mundo, tiene un imaginario en torno a ese concepto. Y no, porque en realidad es un proceso en formación, una buena parte de la gente sólo asume su identidad digital como un juego, sólo la vertiente lúdica, en los videojuegos, o en los juegos sexuales, o cuando pretenden ser una persona que no son (el hombre viejo que pretende ser un jovencito)...

P.-Como en ciertos chats...

R.-Exacto, los chats. En realidad, creo que es un tema mucho más profundo que ese nivel un poco lúdico. Yo creo que hay un sector que ya tiene identidad digital, y tenemos datos sobre eso. Y es un sector muy interesante, ya que entre ellos se da una interactividad y una confianza muy fluida en el mundo digital, y cuando esa gente se conoce en persona las relaciones son más difíciles. O sea, miembros de grupos que han trabajado juntos, como grupos de activistas, disponen de una identidad digital, y al conocerse físicamente (identidad real) puede llegar a caer mucho la comunicación y el interés

P.- Parece que las instituciones fomentan el tener una identidad digital (firma electrónica, por ejemplo), porque cada vez es más necesario, pero desde el punto de vista social ¿es un complemento a la identidad 'real', o es también una imposición?

R.- Bueno, es que el concepto varía muchísimo. Por un lado, tenemos a grupos que realizan interacciones puramente digitales, que cuando se conocen en la realidad la interacción digital sufre un poco, ya no hay tanto interés como antes. Esto me indica que existe una identidad digital para cada uno que propicia relaciones muy fáciles y agradables, y que parece que no conviene tratar de conocer físicamente a la otra persona. Yo, como activista política y como investigadora, tengo toda una serie de interacciones con otra gente únicamente a nivel digital, y es lo más cómodo: no me interesa conocer a los demás (risas). No quiero entrar en toda la profundidad que implica reconocer la cara, los gestos... de la otra persona. Para mí, eso es una identidad digital. Ahora bien, por otro lado, creo que la idea de la gente no es esa, la gente aún no ha comprendido la idea. No obstante, creo que se va a dar un fenómeno muy interesante en la ciudad, y que es que estas tecnologías, diseñadas sobre todo para comunicaciones a largas distancias, cuando son usadas en el ámbito local, son un instrumento que generan comunidades en nuestras sociedades urbanas — que son un poco anárquicas, quizá demasiado grandes—. Pero eso no es identidad digital, sino la consecución de una sensación de pertenencia a una comunidad a través de interacciones digitales. Esto genera unos efectos muy positivos. Un ejemplo claro son las comunidades gay.

P.- La oportunidad de tener una identidad digital por pertenecer a un país desarrollado, ¿no agranda las diferencias entre los pueblos?

R.- Yo creo que sí ahonda las diferencias. Mi pregunta siempre es: cuando una nueva tecnología se inventa, y no pasa por tu casa, ¿se puede llegar con un caballo?. Por ejemplo, cuando el tren se desarrolló, uno podía seguir tomando el caballo como medio de transporte. Pero aquí no hay caballo, ese es el problema. Mi pregunta, en el plano político, es: ¿Cuál es el caballo?. Claro, es algo muy complicado porque abarca el acceso a las computadoras, la conectividad... Es un caballo que depende demasiado de fuerzas externas. Se trata de un proyecto macro, como por ejemplo llevar la conectividad muy barata a un hogar. Y va a generar divisiones, genera nuevos tipos de diferencias. Ahora bien, yo creo que es importante reconocer que hay muchos sectores pobres, como las barriadas en Lima, en donde ya hay conectividad a través de cabinas públicas donde uno puede usar Internet. Por eso, no es verdad que la gente pobre no tenga acceso a la Red, lo que pasa es que es un acceso limitado. Y permite a la gente no demasiado rica comunicarse de una manera global, les hace sentirse parte de una comunidad global.

P.- Yo tengo la impresión de que el acceso a las nuevas tecnologías agranda la división también entre las personas de sociedades menos desarrolladas...

R.- Sí, hay una nueva geografía de la centralidad, donde las clases altas, ricas, se encuentran en un mismo circuito internacionalizado. Pero yo creo que entre los activistas, ahora, se da esa posibilidad, de un circuito internacional. Pero hay que tener una disposición, hay que focalizar ese circuito en algo, como el medio ambiente, los derechos humanos... Yo creo que el ser político abre la posibilidad de encontrarte con gente de otros países y establecer esa red. Por eso, existe un nuevo internacionalismo desglosado, digamos: el rico y el pobre.

P.- Pero parece que las nuevas tecnologías, en lugar de eliminar barreras, crean nuevas diferencias sociales, ¿no?

R.- La cuestión es que nunca nos vamos a poder librar de las diferencias, de las desigualdades, pero estas son nuevas desigualdades, y además con el problema de que no hay caballo que te lleve.

P.- Y dado que la integración digital, esa globalización virtual, es algo inevitable, ¿qué alternativas hay para aquellos que se queden descolgados? ¿Qué se puede hacer para luchar contra estas nuevas desigualdades?

R.- Ese es un tema muy, muy importante para mí. Cuando se hablaba tanto de la 'brecha digital', yo siempre decía: "Una vez que uno entra en el círculo, dentro del ciberespacio, existe otra división, la que hay entre las redes de alta velocidad y la Internet lenta". Además, hay que tener en cuenta la privatización del espacio 'ciber'. Hay nuevas desigualdades dentro del espacio 'ciber', por tanto, nuevas 'segmentaciones' o 'cibersegmentaciones'.

P.- Pero, ¿cuales son nuestras armas para luchar contra esas nuevas segmentaciones?

R.- Yo creo que hay que identificar aquí dos temas: uno es la identificación de quién controla, y otro la conectividad, llevarla a todos los sectores sociales, algo que ha de ser un proyecto muy importante. La conectividad debe aparecer en todos los proyectos, y no sólo para objetivos muy instrumentalizados. Para esto ha de existir cierta conciencia social, y los responsables públicos tienen que entender la enorme importancia de llevar la conectividad a todos los sectores sociales.

P.- Y además, la educación digital.

R.- Exacto, es importantísimo. Y hay que tener una cultura de uso, además, que no es sólo saber usar la máquina, sino saber por qué la estás usando.

P.- Hablemos ahora del control.

R.- Bien, ese era el otro tema. Aquí la cosa es muy seria. Por poner un ejemplo, cuando digitalizamos una biblioteca pública, existe la posibilidad de incorporar mecanismos de pago, que van a crear nuevas exclusiones. Ahora, sin ir más lejos, las revistas para profesionales, las más académicas, digamos, van a empezar a cobrar por las páginas usadas, mientras que antes una iba a la biblioteca. Se trata de una privatización 'pay per use' que va a restringir mucho. La cuestión de la propiedad intelectual privada es un monstruo que se está empezando a despertar y aún no sabemos lo que se nos viene encima. Y además es una apropiación horrenda, por parte de un sector organizado (las grandes empresas, digamos) para captar, y que además deja al margen al resto, a la mayoría, al pueblo que no tiene acceso a esos instrumentos. Como dice la frase, "las semillas vienen con copyrigt".

P.- Hace muy poco, hablé con Richard Stallman y él es contrario a que las herramientas del conocimiento, entre ellas el 'software', tuviesen un acceso restringido.

R.- El concepto 'open source' es importantísimo para mí, y es fruto de la cultura 'hacker'. Ahora se considera que los 'hackers' son criminales, y en principio no lo son, la idea es generar 'software' con libre acceso para todos. Esto supone, por así llamarlo, una tercera dimensión: democratizar el espacio 'ciber'. Al margen de todo esto, los países del sur han tenido que desarrollar otro tipo de lenguaje alejado del HTML, debido a la mala calidad de sus conexiones. Por ejemplo, el hecho de recibir una imagen a través de la Red supone una auténtica crisis. Por tanto, muchas ONG han logrado intermediar para lograr una especie de 'software' que traduce de Windows a Pine, que es muy elemental, no hay imagen, es el sistema más 'ecológico'. Por otro lado, Microsoft manda a veces máquinas y 'software' a organizaciones pobres, y eso también puede llegar a ser una crisis. Windows es terrible como sistema en ese sentido.

P.- Frente a todos estos intentos de democratización de las Tecnologías de la Comunicación, frente a tanto activismo y tanta comunidad, parece que hay un surgimiento del individualismo reflejado en el auge de las 'weblogs' o bitácoras. ¿Te parece paradójico?

R.- Yo creo que existe un lado lúdico en todos nosotros, que antes se expresaba en bailar toda la noche; en Latinoamérica, por ejemplo (risas), era una cuestión de honor. Lo que pasa es que esta tecnología nos permite otras modalidades, o sea, que cada cual puede ser su propio editor y publicador. Creo que este caso no es tanto paradójico como que indica una madurez en el uso, y cuando estás en un medio tan tecnológico, y por ende tan estandarizado, que lo individual, puede también surgir. A mí me interesa mucho la cultura del uso, y los ‘blogs’ son en sí cultura de uso, ya que el autor sabe usar la herramienta para un uso concreto, en este caso individualizado. Te voy a poner un ejemplo de cultura de uso: hace tiempo se hizo un estudio en el mundo islámico, comparando el uso de Internet de la gente joven, muy modernizada (un uso muy similar al de la juventud de aquí, que es muy elemental, muy estandarizado: navegación, descarga de música, compras), con el uso que hacen de la Red los escolares estudiantes del Corán, que son muy tradicionales. Estos últimos sí saben cómo usar la tecnología, porque el hipervínculo les permite generar todos los comentarios a los Textos Sagrados, y además pueden establecer vínculos con otras comunidades de estudiosos del Corán. Total, que este uso de la tecnología es mucho más sofisticado, tienen una cultura de uso muy compleja, llegan a extraer hasta el 80% de las posibilidades que les puede brindar el lenguaje HTML. Por tanto, a medida que la tecnología se va expandiendo, hay ciertas culturas de uso que emergen y que generan todo un nuevo mundo en torno a esa cultura, cosas más creativas, más individualizadas... Esto para mí indica una madurez en el uso de las tecnologías, y no una paradoja. Al fin y al cabo, todas las tecnologías se reducen al instrumento, y este es un instrumento, en principio, muy social, porque tiene que ver mucho con la interactividad. Entonces, hay que refinar nuestro uso. Lo que está pasando ahora, que todo se vuelve más complejo, es un uso más maduro.

P.- Hablemos de las comunidades virtuales. Parece que este fenómeno en una ciudad es una reproducción en el ciberespacio de constumbres sociales típicas, como las reuniones.

R.- Bueno, puede ser eso que dices o también puede ser una forma nueva, con sus especificidades. Pongamos por ejemplo una llamada de teléfono multiconferencia, con varios comunicantes simultáneos, o también se puede establecer alrededor de una mesa o sentados en un bar. Puede ser todo lo anterior, especialmente si la gente ya se conoce. Pero si la gente no se conoce, la comunidad virtual genera algo muy específico que acaba cuando los miembros se conocen físicamente, porque no se sabe lo que va a suceder en el encuentro real. Esta es la especificidad del medio.

P.- ¿No crees que las comunidades virtuales pueden aportar un grado de fortaleza a determinados movimientos sociales, como los activismos?

R.- ¡Ah!, Para los activistas, es crucial. Mira si no lo que pasí el 15 de febrero del pasado año, cuando en 600 ciudades se organizaron manifestaciones en contra de la Guerra de Irak. Es impresionante. Yo creo que cuando hay un proyecto más allá de la individualidad, es de una instrumentalidad enorme. Para los Derechos Humanos ha sido algo de mucha ayuda.

P.- ¿Y no hay cierto riesgo a que se use o que se manipule el poder que da esta herramienta para fines menos nobles?

R.- Ahí está la labor de vigilancia, de identificación, por parte del poder. Hay mucho de esto. Nosotros sabemos que en EEUU el 'e-mail' está muy controlado. En EEUU el debate gira en torno a la elección de un tipo de encriptación, y que se pueda descifrar para garantizar la seguridad. El famoso sistema ECHELON era una manera de controlar a las corporaciones europeas, por parte de los Estados Unidos. La verdad es que tanto control se ha escapado de control (risas), mira lo que ha pasado recientemente en Irak, esa es la imagen más poderosas que demuestra cómo todo quedó fuera de control. Pero, ¿sabes?, esos mecanismos de control siempre existieron, son problemáticos y siempre estarán ahí, pero el volumen de correos electrónicos es tal, que nunca hay un control perfecto, y por eso yo creo que el poder siempre necesita más que control, necesita un cierto nivel de legitimidad. En el libro que estoy escribiendo estoy tratando de entender el poder de los que no tienen poder, confrontado con el poder. Creo que no existe el control total. Bueno, existe si eres un prisionero y tienes un verdugo que ejerce un control total sobre ti. Pero en lo social, no existe el control, y tampoco en estas nuevas tecnologías, ahora todo lo que vemos es el poder de controlar, pero hay que pensar también en la maduración de esa tecnología, del uso de la misma y, por ejemplo, aquí existen posibilidades como el volumen en sí mismo, que impide un control total. Pero además surgen otras cosas que hacen ineficiente el proyecto de control total.

P.- No sé si ha quedado claro. ¿Y la legitimidad?

R.- Es que el poder siempre ha necesitado algo más que simplemente los medios de control para existir, y es precisamente la legitimidad. Te voy a explicar una figura: Si tomas un periodo de tiempo largo, digamos, podemos observar que ningún poder formalizado dura para siempre, excepto la Iglesia Católica (risas), y además las prácticas de los excluidos, a la larga, se vuelven un factor para la formalización de nuevas inclusiones. O sea, que los excluidos han hecho batalla histórica y entran a darle forma a la historia. Lo que pasa es que se necesita perspectiva para ver esto, por eso tenemos tantos problemas los científicos sociales para explicar el cambio social, no podemos ver. Hablamos del 'poder de los sin poder'. Un ejemplo claro fueron los derechos civiles de los negros en EEUU, por los que estuvieron luchando 100 años, y en 1964 el Congreso otorgó dichos derechos. No fue cosa de un mes, hubo lucha detrás. Por tanto, los sin poder también mueven el mundo, pero con diferentes esquemas temporales. Me interesa mucho saber cómo se construye la autoridad, que tiene mucho que ver con la legitimidad, y el control. Estas tecnologías tienen la posibilidad de acelerar esta participación por parte de los sin poder y generar transformaciones. Recuerda que el poder también está en estas tecnologías, pero el poder que vemos ahora es el poder de las grandes multinacionales para controlar, también el ICANN, la propiedad intelectual... Pero también hay otro mundo de movilizaciones, y a menudo caemos en la trampa de pensar: "bueno, no tienen poder". Pero el poder no es más que una palabra.

P.- Tras los atentados del 11-M en Madrid, al margen de la información en los medios de comunicación, se multiplicaron los foros de opinión, tanto virtuales (en la Red) como reales (en la calle). ¿Crees en este caso que se subestimó ese 'poder de los sin poder'?

R.- Bueno, mira lo que pasó en España durante el mes de marzo, tras los atentados del 11-M, fue impresionante. Yo siempre digo que cuando uno va a una manifestación en un momento así, detrás de todo eso hay historias de conciencia, ya hay una especie de movilización de algún tipo. Esto es lo que a menudo no vemos, esos pasos previos, y esto tiene mucho que ver con el ejemplo anterior de los derechos civiles en EEUU. Las manifestaciones implican que ya antes había trabajo hecho, digamos, y por eso de pronto puede existir.

P.- Gran parte de tu trabajo ha girado en torno a las ciudades, y en alguna ocasión has afirmado que el 11-S y sus consecuencias mundiales demuestran tus teorías acerca de las ciudades globales (Nueva York sería una ciudad global).

R.- Yo siempre digo que la ciudad es un espacio que comunica, es un espacio eurístico en el sentido que produce conocimiento sobre algo que va mucho más allá de la ciudad, y debo decir que aquí, en Barcelona, han tenido un famoso proyecto, la 'ciudad educadora'. Y por otra parte, es un espacio de comunicación, por lo que proyecta mensajes a todo el mundo. El Departamento de Estado, cada año, hace un análisis de dónde se han dado los actos de terrorismo internacional. A partir de 1998 (tres años antes del 11-S), sus datos reflejan una subida muy alta del terrorismo en las ciudades (el 60% de los muertos y el 90% de los daños se dan en las ciudades). Lo que esto implica es que cualquier provocación, como invadir Irak, no es simplemente una militarización, es que hay una especie de triangulación en la que una de las víctimas serán las ciudades, puede ser Bali, Estambul o Madrid. Yo traté de hacer una análisis a partir de la imagen del Blowback, es decir, acciones centradas en Irak pero con un efecto boomerang. De hecho, no son tantas las instalaciones militares que van a sufrir como las ciudades. A mí me impresiona que el departamento de Estado tuviese los datos en ya en 1998.

P.- En España hemos sufrido muchos años el terrorismo, y se define precisamente porque genera terror entre la población civil. Parece que la ciudad hace de altavoz, y en el caso del 11-S tuvo una repercusión mundial...

R.- Absolutamente, en todo el mundo. Los costes económicos y humanos fueron enormes.

P.- Aunque aún es muy pronto para ver los efectos de los atentados de Madrid, tuvieron ciertas consecuencias en la política, tanto nacional como internacional, ¿qué paralelismo puede haber, en tu opinión, entre el 11-S y el 11-M?

R.- Sí, ha sido impresionante. Yo hago una distinción entre el espacio político formalizado o formal, y el informal. Detecto además una tendencia, y es que a medida que el espacio formal se van corporatizando y pierden lo político, el espacio informal de lo político va aumentando: grandes manifestaciones, uso de vocabularios culturales (demostraciones de arte libre, como la danza-lucha capoeira en Brasil)... Así, las manifestaciones y las vigilias que se organizaron tras los atentados es un lenguaje político formal. Entonces, yo creo que el terrorismo entra en eso también (y vaya por delante que estoy absolutamente en contra del terrorismo): es una modalidad de hacer política internacional, que es informal y criminal, que no se puede ver como en un mundo totalmente paralelo a lo que pasa en el mundo formal político. Hay interacciones, y yo creo que vienen de muchas maneras, como lo que pasó en Madrid o como la decisión de Bush de ir a bombardear Irak (lo que ha sido un desastre, porque ha generado mucho más terrorismo del que teníamos antes). Hay conexiones, por tanto. Además, el espacio informal de lo político está creciendo de muchas maneras: en un extremo, el terror criminal, y al otro extremo un pacifismo de manifestaciones en la calle, de gente en contra de la guerra...

P.- Todo esto tiene un reflejo en el ciberespacio, e incluso estos movimientos a veces se crean en la Red...

R.- Absolutamente. Hay una serie de activismos que se dan exclusivamente en el espacio digital, lo que pasa es que se trata de una historia menos conocida. Se trata de un activismo muy técnico y sofisticado. Hay acciones que se dirigen a determinados políticos, muy seleccionados, en determinados países, para lograr resultados. A veces no hay manera de hacerlo de otra forma.



Leido en
El Navegante
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Saskia Sassen, investigadora social y considerada una de las cinco máximas autoridades mundiales sobre la Sociedad de la Información, analiza en el Navegante conceptos como las divisiones sociales, el control de las tecnologías y las nuevas fuerzas sociales, tan contrapuestas como los activismos pacifistas o las redes terroristas, que han encontrado un eco importante de la Red, para preguntarse finalmente acerca del 'poder de los sin poder'. Nacida en Holanda, vivió 14 años en Argentina y actualmente está establecida en EEUU. es una reputada especialista en asuntos urbanos, actualmente profesora de Sociología en la Universidad de Chicago y profesora invitada en la London School of Economics, Reino Unido. Se volvió conocida internacionalmente luego de publicar su obra seminal – La Ciudad Global, en 1991 (Princeton University Press), reeditada y revisada en 2001
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EL MUNDO
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Jose Llano
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sábado, agosto 04, 2007

[AP] La arquitectura del poder de Deyan Sudjic / BOOK


La arquitectura del poder de Deyan Sudjic
BOOK

La Arquitectura del Poder (The Edifice Complex, en su versión original) es un recorrido por las relaciones entre los arquitectos y el poder, poder entendido como político, económico, social o cultural, y de como en esta relación el arquitecto termina proyectando los deseos de su benefactor. Con este análisis Sudjic se pregunta porque los grandes proyectos se los terminan repartiendo siempre una docena de arquitectos, y no siempre tras ganar un concurso, pues el libro esta lleno de ejemplos en donde tras la grandielocuencia de las presentaciones, se esconden intereses ajenos a la arquitectura.

El libro empieza con el paradigmático caso de Albert Speer al servicio de Hitler, pasando por Mussolini y Terragni, Le Corbusier, hasta los popes de la actualidad: Rem Koolhaas, Foster, Ghery, Libeskind y como no, el señor de las demandas Santiago Calatrava.

El libro no solo es interesantes para arquitectos, sino para el público en general, pues es la sociedad la que finalmente “vive” estos proyectos, en los casos citados, siempre para dar gusto a su majestad, el Rockefeller Center, las Torres Gemelas, la ciudad de la cultura en Santiago de Compostela, el EUR en Roma, todos proyectos pensados y encargados para que sus mecenas sean recordados a través de la historia.

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Deyan Sudjic: Fue Director de la revista Domus, curador de la Bienal de Venecia de Arquitectura en 2002y crítico de arquitectura en The Observer. Aquí un perfil más extenso en la revista Icon.


critica
LA ARQUITECTURA DEL PODER de DEYAN SUDJIC
ARQ.tipo
fragmentos del libro

Irresistible como una novela… Por momentos es como si la reflexión académica y la columna de cotilleos se fusionaran…Sudjic nos lleva continuamente detrás de las bambalinas…. Fascinante
Norman Foster

Una lectura imprescindible para cualquiera interesado en cómo se construye el mundo en que vivimos
Amanda Levete, / The Independent


El lector es introducido en un manicomio habitado por políticos sedientos de poder, mecenas extremadamente ricos y los arquitectos que han trabajado para ellos… Al final, y pese a todo, la arquitectura resulta ser importante, así como el escribir sobre ella de un modo erudito, apasionado e inteligente
New Statesman


Ahora todo el mundo quiere un icono. Quieren que un arquitecto haga lo mismo que hizo el Guggenheim de Gehry para Bilbao y el teatro de la ópera de Jorn Utzon para Sydney. Cuando por fin se inauguró el Walt Disney Hall en Los Ángeles, en la mayoría de los discursos de la ceremonia de inauguración se habló más de cómo la nueva sala de conciertos afectaría a la imagen de la ciudad que de su acústica. Sin duda, no es ésta una manera infalible de conseguir una arquitectura discreta y con tacto, o incluso de calidad. El efecto de tanta preocupación por crear una imagen es tan perjudicial para los arquitectos como para las ciudades que los contratan. Nunca se ha dado que tanta arquitectura de alta visibilidad fuera diseñada por tan poca gente. A veces parece como si sólo hubiera treinta arquitectos en todo el mundo, el circo volador de viajeros eternos. Veinte de ellos se toman a sí mismos lo bastante en serio como para reconocer la presencia de otro miembro del círculo mágico cuando se encuentran en la sala de primera en Heathrow; los otros diez se han quedado ya sin fuerzas tras haber sido adelantados por sus colegas, aunque de momento todavía pueden captar clientes gracias a sus glorias pasadas. Juntos forman el grupo que da los nombres que surgen una y otra vez cuando otra ciudad tristemente engañada se pone en acción con la falsa idea de que va a superar al Guggenheim de Bilbao con una galería de arte que se parecerá a un choque de trenes, un platillo volador o un hotel en forma de meteorito de veinte plantas. Se les ve en Nueva York y en Tokio, y, salvo dos excepciones, son todos hombres; están en el avión rumbo a Guadalajara y Seattle, en Ámsterdam y, por supuesto, por toda Barcelona. Y ahora empiezan a converger en Pekín. Se van encontrando una y otra vez, participando en los mismos concursos convocados por invitación, y aparecen en el estrado de las ceremonias del premio Pritzker y en los jurados que eligen a los ganadores de los concursos en los que ellos no participan. ¿Y esto por qué es así? En parte porque la arquitectura ha conseguido dejar su impronta en una cultura más amplia de una manera que nunca lo había hecho antes: ahora la gente se fija en los edificios. El problema es que dado lo extraña que es buena parte de la arquitectura contemporánea, ¿cómo pueden los clientes saber que su accidente de trenes, su meteorito o su platillo volador en concreto va a ser el hito que buscaban y no la pila de basura que en el fondo sospechan que es?
La respuesta es que no pueden saberlo. Así que dependen de esa lista de treinta nombres de arquitectos que los diseñaron antes. Son los que tienen licencia para ser raros. El que contrata a uno de ellos puede estar seguro de que nadie se burlará de él. Es como comprar un traje de la marca adecuada cuando uno no entiende de moda. Pero es un arma de doble filo. Cuantos más proyectos acaparan esos pocos nombres, menos nombres quedan para elegir en el siguiente proyecto. El resultado es que la arquitectura se convierte en una actividad brutalmente dividida, atrapada entre la hambruna y la glotonería. O bien los arquitectos tienen demasiado trabajo para concentrarse en él como es debido y, por lo tanto, echan a perder su reputación al parodiarse a si mismos, o tienen tan poco trabajo que la ampliación de una cocina puede convertirse en la obra de toda su vida y, por lo tanto, se mueren de hambre. Eso favorece bien poco a los supuestos beneficiarios del proceso. Asimismo, la continua atención y el bombo tienen un efecto preocupante en algunos de los miembros más sugestionables del circo volador. Y es que empiezan a creérselo. No pueden evitar un asomo de burla despectiva hacia cualquier arquitecto que no pertenezca al círculo encantado y que no esté presente en la sala en un momento dado. Pero además está la constante preocupación de que los eclipsen al temer que su pertenencia al grupo sólo sea temporal. Es el resultado natural de la extraña búsqueda del icono que invadida la arquitectura.

Santiago Calatrava, la versión oscura y kitsch de la inventiva juguetona y libre de Gehry, sigue considerándose arquitecto. Pero en realidad ha renunciado a diseñar edificios para concentrarse en la producción de iconos. Creó la estación de tránsito en la Zona Cero, con sus elevadas alas de cristal que apuntan hacia el cielo y su pico de acero que toca el suelo y que recuerda de manera molesta al logo de American Airlines. Su teatro de la ópera de Valencia parece el esqueleto blanqueado de una criatura marina prehistórica inflado a gran escala. Calatrava no para de inaugurar puentes nuevos para añadir a una colección que incluye muestras de Bilbao, Barcelona, Mérida, Manchester y Venecia. De una manera conmovedora, sigue insistiendo en dar una excusa funcional (…). Calatrava diseñó lo que se supone que es una sala de conciertos en Santa Cruz de Tenerife, una ciudad de 250.000 habitantes. Oficialmente, se dijo que la estructura de cemento blanco parece una ola que rompe en el paseo marítimo. Los menos comprensivos la interpretarían como una representación gigantesca del velo de una monja, o incluso como una especie de imitación del lejano Sydney. En cualquier caso es el clásico proyecto icónico: un edificio cultural, diseñado con una importante subvención de los fondos públicos, con la clara intención de conseguir que una ciudad desconocida salga en las páginas de las revistas de las compañías aéreas. Calatrava es un fuera de serie, y todo el mundo sabe que además de arquitecto también es ingeniero, una combinación que le ha permitido hacer ver que su obra esconde una lógica interna, lo que le da la excusa para lo que, de lo contrario, podría quedar como un exhibicionismo descarado (…). El museo ha sido el tipo de construcción más vulnerable entre los edificios que pecan de esta tendencia, porque es con el que es más fácil jugar. Los arquitectos pueden manipulado, pero el verdadero problema surge cuando la gente intenta hacer lo mismo con una biblioteca pública o un plan de viviendas. Sin embargo, cuanto mayor es el número de los clientes que siguen pidiendo iconos, menor es la tendencia de una nueva generación de arquitectos a complacerlos. Los edificios banales, estridentes, exhibicionistas, sufren las consecuencias de la ley de los rendimientos decrecientes. La acertada respuesta de los artistas más jóvenes que poseen una visión estratégica -por ejemplo, Foreign Office Architects- es diseñar edificios que, como la terminal de transbordadores de Yokohama, no puedan reducirse a un logo. Y el museo nuevo de más éxito en Estados Unidos es una vieja fábrica de cajas de cartón a orillas del río Hudson, desprovisto de cualquier tipo de monumentalismo afectado. Tal vez, como el art nouveau, que floreció brevemente a finales del siglo XIX, el icono se volvió ubicuo justo cuando estaba a punto de desaparecer.

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Jose Llano
editor aparienciapublica
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[AP] ARQUITECTOS / PODER / SOBREMODERNIDAD

EL PODER DE LA ARQUITECTURA
ARQUITECTOS / PODER / SOBREMODERNIDAD

EL PAIS.com
ANATXU ZABALBEASCOA

04/08/2007


[¿Por qué los arquitectos más famosos del mundo se negaron a participar en la reconstrucción de la Zona Cero? ¿Qué pretendía Blair con la Cúpula del Milenio? Repasamos con Deyan Sudjic algunos de los grandes iconos de los últimos tiempos.]

World Trade Center


"El World Trade Center se concibió como una demostración de confianza en Nueva York, un pulmón de acero destinado a resucitar la ciudad hundida económicamente. Su arquitectura fue muy criticada por los colegas de Yamasaki, sobre todo por la generación de aquellos que se las daban de jóvenes radicales en el momento en que se acabaron las torres. Resultaron ser los mismos que se precipitaron a reconstruirlas cuando fueron destruidas el 11 de septiembre de 2001. Entre los pilotos suicidas había un arquitecto, Mohamed Atta. Me pregunto por qué optó por no seguir el ejemplo de su paisano Hassan Fathy, que reivindicó la arquitectura local popular para protestar contra la dominación occidental, en lugar de irse a estudiar a Hamburgo, donde fue captado por Bin Laden".


Rem Koolhaas


"El holandés Rem Koolhaas [posiblemente, el arquitecto más influyente del mundo, premio Pritzker en 2000 y autor de la sede de la televisión china en Pekín y del futuro palacio de congresos de Córdoba] se negó a participar en los concursos de la Zona Cero de Nueva York. Según él, representaban un intento de crear un monumento a la autocompasión a una escala estalinista. Sin embargo, por esas mismas fechas se afanaba por conseguir el encargo para construir la torre más alta de Pekín, poniéndose al servicio de un Estado del que difícilmente podría decirse que es menos autoritario que Estados Unidos. Cuando se le preguntó por la posible contradicción contestó que el sistema chino estaba cambiando a tal velocidad que cuando se acabara de construir su edificio China habría abandonado la represión como herramienta política".

Cúpula del Milenio


"En un país con aversión histórica a gastar dinero en proyectos culturales a gran escala, la cúpula fue ideada para dar una nueva imagen de marca de Gran Bretaña a cargo de Richard Rogers, el arquitecto mejor relacionado del Reino Unido en el último medio siglo [autor del Centro Pompidou, de la T-4 de Barajas y último premio Pritzker]. Se convirtió en el gesto más vacío de la vida cultural británica. Puede que Tony Blair sea tan autócrata como François Mitterrand, pero a diferencia del presidente francés, carece de la confianza intuitiva en su propio juicio arquitectónico. Necesita que se le indique qué debe gustarle o qué debe decir que le gusta".

Eurodisney


"Era tal la insistencia con que Michael Eisner imponía sus ideas a los arquitectos que diseñaron Eurodisney que al final Aldo Rossi dimitió. En una carta, éste le recordó al gran capo de Disney que el último arquitecto italiano que había trabajado en París fue Gian Lorenzo Bernini, en el siglo XVII y para el rey de Francia [se olvidaba de Piano en el Pompidou y Aulenti en Orsay]. 'Claramente yo no soy Bernini', dijo, 'pero por desgracia usted parece creer que es el rey de Francia"

China en dos caras


"Cada año, el boom de la construcción china absorbe la mitad de la producción anual mundial de hormigón y una tercera parte de la de acero. ¿Contradicciones entre política comunista y economía capitalista? Mao era capaz de coleccionar caligrafía antigua en privado y al mismo tiempo fomentar la quema de libros en público".

Frank Gehry


"En Los Ángeles, una casa de Gehry tiene un rango tan alto en el competitivo juego de la posición social, que a su lado un retrato de Warhol apenas vale nada. Cuando uno está rodeado de autopistas y autorrestaurantes en forma de perrito caliente gigantesco no tiene mucho sentido crear edificios sobrios. Ésa fue la dirección que Gehry empezó a explorar. Ganó pocos amigos al negarse a participar en el concurso para el World Trade Center sugiriendo que los honorarios de 40.000 dólares eran degradantes".

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Jose Llano
editor apaprienciapublica
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[AP] EL PODER DE LA ARQUITECTURA / Deyan Sudjic



Los arquitectos son los políticos más listos

EL PAIS.com
ANATXU ZABALBEASCOA

04/08/2007


[Es uno de los críticos más prestigiosos del mundo. Ahora publica un libro rompedor en el que analiza quién decide que nuestras ciudades sean como son.]

Cuando Deyan Sudjic (Londres, 1952) se dio cuenta de que jamás sería un gran arquitecto cambió los plazos largos de la construcción por la inmediatez del periodismo. Crítico de arquitectura en The Observer, fundó la mítica revista Blue Print y dirigió la italiana Domus. Hoy es, además, director del Design Museum de Londres, junto a Tower Bridge, en la renovada orilla sur del Támesis. Allí habla de su polémico ensayo La arquitectura del poder (Ariel), en el que sostiene que la arquitectura nunca cambia, que siempre tiene que ver con lo mismo: el poder, la gloria, el espectáculo, la memoria, la identidad y las preguntas primordiales.

PREGUNTA. ¿La arquitectura tiene que ver hoy con lo mismo que hace 2000 años?

RESPUESTA. Es cierto que hoy las cosas suceden antes. Hay más gente y nos movemos más. Pero no es algo novedoso. Tampoco lo es la globalización. La gente siempre se ha movido. Las ciudades son más antiguas que los países. Londres existió mucho antes que Inglaterra. Alejandría era hace 2000 años una ciudad con judíos, latinos y árabes. Y eso, para mí, es la condición contemporánea.

P. Usted dice que casi todos los políticos terminan por usar a los arquitectos. ¿No se da también el caso contrario?

R. Los arquitectos son los políticos más listos. Aunque los hay tontos. Todos los políticos buscan el efecto Guggenheim. Es un hecho. Pero bueno, uno escribe un libro y exagera para transmitir una idea.

P. ¿Ha exagerado mucho?

R. No. Alguien lo describió como una mezcla de cotilleo e investigación. La mayoría de los historiadores de la arquitectura no dan relevancia a ciertos factores contextuales. Mi objetivo no era tanto describir edificios sino explicar qué los hace posibles.

P. En su libro menciona a Hitler como inventor del efecto Guggenheim. ¿Lo hace con cinismo?

R. No. Me sorprendió leer en el diario de Speer [el arquitecto del Tercer Reich] cómo el ministro de finanzas pedía en 1934 moderación en el gasto y Hitler decía que no se le hiciera caso: que llegarían los americanos y verían el proyecto para el nuevo Berlín. Pero el origen de ese fenómeno está en las aldeas de la Toscana, que organizaban el turismo religioso en torno a las reliquias de los santos. La idea de crear un sitio aparentemente mágico se basaba ya en la certeza de que llegarían los visitantes.

P. Nunca ha habido tanta arquitectura, y tan visible, hecha por tan pocas personas. ¿Cuál es el peligro?

R. Muchos: quien compra una firma y no un proyecto puede acabar adquiriendo una caricatura. El trabajo que se hace con prisas no puede ser bueno.

P. ¿Cree que lo que ocurrió en el mundo del arte, que los críticos debían decir lo que estaba bien y lo que no, está comenzando a pasar en la arquitectura?

R. Las cosas se ven diferentes cuando sabes quién firmó el cuadro. Norman Foster tiene un estudio de 900 personas. Zaha Hadid está en 250 y eso cambia las cosas. Y supongo que Moneo todavía trabaja con 25. Es una elección. Pero parece que no puedas decir que no. La caravana de arquitectos se ha trasladado de Pekín a Dubai. Lo siguiente será Kazajistán. Te preguntas por qué la gente dice sí.

P. ¿Serían más felices siendo 25?

R. Sería una buena pregunta. Algo cambió cuando desapareció la división entre los arquitectos del círculo cultural y los comerciales. Hace 25 años, los arquitectos de los que hemos hablado no hubieran construido torres de oficinas en Londres sino bibliotecas, museos y vivienda social para zonas en desarrollo.

P. ¿Y cuál es el precio por construir tanto?

R . Foster, cuando era algo más joven, firmó obras maestras que lo convirtieron en un genio. El Banco de Hong Kong & Shanghai, por ejemplo. Ahora, te asomas a la ventana y ves diez proyectos de Foster. Ninguno es malo. Todos son bastante buenos. Pero él, en determinado momento, tuvo que tomar una decisión: ¿Quiero ser bastante bueno o sobresaliente?

P. ¿Qué será lo siguiente en arquitectura? ¿Qué viene tras el star system?

R. Nos acercamos a una época de arquitectura austera. Los estudiantes vuelven a valorar el trabajo pegado a la tierra que hicieron los Smithson.

P. Su libro sale ahora en chino, pero censurado, sin el capítulo sobre la plaza de Tiananmen.

R. Sí, y no sabía si publicarlo o no.

P. ¿Por qué accedió?

R. No quiero que me prohíban la entrada en China. Es demasiado interesante lo que está sucediendo.

P. ¿China es hoy la tierra de las oportunidades o territorio de gánsteres, el Chicago del siglo XXI?

R. Eso es Moscú, donde no tienen interés en ningún sistema legal. La mujer del alcalde es una de las mayores constructoras de la ciudad, pero la tragedia es todo lo que están destruyendo. Pekín es otra cosa. Si hoy lanzara una revista de arquitectura lo haría en Pekín. Está ocurriendo tanto y tan rápido que estar allí cuatro años significa ver cambiar el mundo. La primera vez que fui, hace quince años, sólo había camiones con verduras y el aeropuerto era como un refugio. He ido seis veces y cada vez es un sitio diferente. El boom de la construcción es también el agujero negro por el que el mundo está desapareciendo. Supongo que el partido comunista sabrá reconocer una situación prerrevolucionaria, porque eso es lo que tienen allí.

P. ¿Y qué es Dubai?

R. Un intento interesante de cambiar la perspectiva del mundo. En Dubai hablan de estar a medio camino entre Bombay y París. Se está creando un mundo que tiene también otros centros. Allí ves todo tipo de extravagancias -un salto de esquí en medio del desierto y cosas así- y no ves muchos árabes, sino indios, iraníes, chinos. Es una cultura híbrida que aprende de Singapur, la primera ciudad-Estado contemporánea junto a Hong Kong. Hacen lo mismo que ellos. Primero, fundar una línea aérea. Luego, invertir en guggenheims.

P. "El problema de los rascacielos", escribe usted, "es que no sabemos qué pensar de ellos. Y que las torres más altas del mundo se construyen ahora en ciudades que no sabríamos ubicar en el mapa". ¿Cómo va a cambiar esto el mundo?

R. El cambio puede verse ya en las ciudades europeas. Hace veinte años hubiera sido imposible hacer rascacielos en Londres o en Barcelona. La gente se acostumbra a que las ciudades tengan un aspecto y cuesta cambiarlo. Creo que el alcalde de Londres fue a Pekín y vio que primero habían construido el perfil de la ciudad y luego comenzaron a crear puestos de trabajo. E importó el modelo.

P. De modo que nos copian y les copiamos la copia.

R. Sí. La arquitectura se propaga como la gripe aviar. Un rascacielos es una idea muy básica. También el Guggenheim. Se levantan esos edificios para mejorar las ciudades, pero el objetivo es que los fabricantes no se vayan a otro sitio.

P. ¿Hay algún peligro en mezclar lo local con lo universal?

R. Una vez le pregunté a Enric Miralles por qué algunas culturas producen buena arquitectura y otras no. Me respondió que era como las setas en el sótano: pones una y el resto crece solo. Algunas culturas producen una cultura arquitectónica propia. China va camino de hacerlo. Japón lo hizo hace años. Finlandia la tiene. Y Cataluña. Austria también pero Alemania no. Los grandes arquitectos ejercen una sombra sobre los demás, pero sirven de estímulo. Piense en lo que Barragán hizo por México. Los buenos arquitectos hacen que una cultura lejana pase de la periferia al centro.

P. ¿Y qué hace a un buen arquitecto y a un buen edificio?

R. La capacidad para entender las cosas de otra manera, trabajo duro, autenticidad. Lo realmente malo en arquitectura es lo que no puede cambiar: viviendas sociales que no admiten variaciones, oficinas que no pueden alterarse. Los almacenes del siglo XIX son hoy magníficos museos o viviendas. Las ciudades que sólo pueden crecer de una manera son malas. Las que pueden cambiar y adaptarse son las buenas.

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Jose Llano
editor aparienciapublica
www.aparienciapublica.org
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miércoles, mayo 30, 2007

[AP] 3ª Bienal de Arquitectura de Rotterdam



POWER
Producing the Contemporary City
PODER-Produciendo la Ciudad Contemporanea es el tema de la Tercera Bienal Internacional de Arquitectura de Roterdam que comenzo el 24 de mayo de 2007 en el Kunsthal. Dos grandes exposiciones, Visionary Power y De Nieuwe Nederlandse Stad (La Nueva Ciudad Holandesa) abiertas hasta el 2 de septiembre de 2007, mostrarán cómo puden jugar la arquitectura y el urbanismo un papel importante dentro del complejo sistema de fuerzas en el que se desarrolla la ciudad. Esta vez el conservador de la bienal es el Instituto Berlage: el internacionalmente reconocido instituto de educación de doctorado para arquitectos y urbanistas afincado en la ciudad.

El tema central de las dos exposiciones principales de la bienal es las relaciones de poder en la ciudad actual. Hasta ahora nunca habían vivido tantas personas en entornos urbanos: hoy en día es la mitad de la población, se calcula que dos terceras partes de la población lo hará en el 2050. Al mismo tiempo la ciudad se ha convertido en el campo de juego de diferentes formas de poder y grandes efectos de la globalización. Además de la política y el mercado hay otras fuerzas como la del miedo, la emigración, el envejecimiento, el consumo y el turismo que aceleran de manera importante el desarrollo urbano. Todas estas tendencias hacen que la formación de la ciudad se torne cada vez más compleja, siendo la consecuencia que pocos arquitectos contemplen la ciudad como una unidad. Mientras las ciudades crecían a marchas forzadas se quedó obsoleto el manifiesto arquitectónico tradicional sobre la ciudad.
Dos preguntas actuales son: ¿Quién "produce" la ciudad contemporanea? y ¿quién es responsable del entorno urbano del mañana?. Las dos exposiciones de la bienal, Visionary Power y De Nieuwe Nederlandse Stad profundizan en estas dos preguntas.

El poder de la imaginación / Visionary Power es un cálido alegato por una imaginación arquitectónica renovadora capaz de dar forma a las ciudades del futuro. La idea básica es que la creciente complejidad de nuestro entorno urbano puede dar lugar al final de la relación entre arquitectura y ciudad, siendo que hay ahora más necesidad que nunca de estrategias urbanísticas. Visionary Power muestra las fuerzas de más influencia responsables de la "producción" de la ciudad. Grandes teóricos y arquitectos como Stephen Graham, Lieven de Cauter, Pier Vittorio Aureli, Brillembourg & Klumpner en John Urry han sido invitados a presentar sus investigaciones sobre "Corporate Cities" (corrientes de dinero mundiales), "Hidden Cities" (miedo), "Capital Cities" (representación), "Informal Cities" (emigración) y "Spectacle Cities" (turismo). Sus descubrimientos, reunidos en entrevistas e imágenes, finalizan en una serie de preguntas críticas y urgentes sobre el futuro de la ciudad. Estas son, a su vez, punto de partida para quince proyectos en ciudades que fungen como ejemplo de los fenómenos investigados como puedan ser Mombai, Caracas, Johannesburgo, Bruselas, Karachi, etc.Estos proyectos y sus visiones han sido desarrollados por quince estudios de arquitectura de las regiones mencionadas, jóvenes profesionales de una generación cada vez más confrontada con la pregunta de cómo (sobre)vivir en nuestras ciudades futuras.

Perspectiva holandesa.
De Nieuwe Nederlandse Stad forma el contrapunto de esta investigación internacional con cinco estudios sobre regiones urbanas holandesas. Mantener la posición de competencia holandesa a nivel internacional en una época de globalización y explosión urbana a nivel mundial exige un gran salto de escala en la administración y pensamiento a nivel urbano sobre la ciudad holandesa. Es por ello que la bienal de Roterdam, en colaboración con las correspondientes organizaciones gubernamentales, ha invitado a los arquitectos holandeses más destacados con experiencia internacional a realizar planes a gran escala y con perspectiva de largo término de La Nueva Ciudad Holandesa. Estos han realizado propuestas para ciudades-región como el ala norte y sur del Randstad(*), el centro de conocimiento de Brabanstad, la zona KAN (Arnhem-Nijmegen) y del triángulo Mastricht-Aken-Luik.

Punto de encuentro
La sala inferior del Kunsthal, transformada en Power Lounge, será del 24 de mayo hasta el 10 de junio el punto de encuentro de la Bienal Internacional de Arquitectura de Rotterdam. El Power Lounge será durante las semanas de apertura el corazón de la bienal, el lugar de encuentro para invitados profesionales del país y extranjero y donde tendrá lugar el debate. Los interesados podrán vivir debates, charlas y conferencias. El Power Lounge es, junto a esto, una plataforma para partidos públicos o privados en el campo de acción urbano. El tema social urgente de la bienal se une con ello a la realidad politicoeconónmica y social. La bienal como punto de encuentro tiene que conducir a nuevas ideas y colaboraciones concretas dentro de la política, cultura y economía.
La bienal tendrá lugar del 24 de mayo al 2 de septiembre. Las dos exposiciones centrales de la bienal se podrán ver hasta el 2 de septiembre de 2007 en la gran sala del Kunsthal. Del 24 de mayo al 10 de junio fungirá la sala inferior del mismo Kunsthal como Power Lounge: tres fines de semana y dos semanas continuas de conferencias, charlas, pequeñas presentaciones, workshops y eventos.

Jose Llano
editor aparienciapublica
www.aparienciapublica.org
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